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CATÁLOGO
DE LOS
OBJETOS ETNOLÓGICOS
Y ARQUEOLÓGICOS
EXHIBIDOS
POR LA EXPEDICIÓN HEMENWAY
MADRID:
JARAMILLO, IMPRESOR, VALVERDE, 6
1892
CATÁLOGO
DE LA
EXPEDICIÓN HEMENWAY
EN LA
EXPOSICIÓN HISTORICO-AMERICANA DE MADRID
PRÓLOGO
a Expedición Hemenway es una expedición particular, costeada por la señora Mary Hemenway, de Boston (Estados Unidos de América), y tiene por objeto investigar los problemas etnológicos y arqueológicos de los pueblos indios de Nuevo Méjico y Arizona. En el espacio de varios años de trabajo, los miembros de la expedición han reunido una gran colección de objetos etnológicos y arqueológicos, procedentes de dicha región, así como muchos datos antes ignorados. Durante los veranos de 1891 y 1892 los trabajos han tenido por objeto esencial el estudio de los indios sedentarios de Arizona llamados pueblos Ho-pi.
La colección aquí exhibida tiende principalmente á demostrar el resultado de los trabajos durante los dos últimos años, en cuanto á las excavaciones y á 6 la publicación de dichos resultados, sin referirse de ningún modo á los trabajos anteriores á 1891, ni á más que á los verificados en la provincia de Tusayán.
La exposición de la Expedición Hemenway es la monografía de una sola tribu de los pueblos indios, y los objetos que en ella figuran han sido escogidos y dispuestos para enseñar cuáles eran antes y son hoy las costumbres de algunos pueblos indios de la antigua provincia de Tusayán (Arizona). Se ha procurado que esta colección sea una monografía de los más primitivos de los indios sedentarios que habitan actualmente la parte Sudoeste de los Estados Unidos, y que linda con Méjico. Este asunto ha sido tratado bajo dos puntos de vista: el arqueológico y el etnológico. Estos dos aspectos de la vida de los pueblos son en la práctica idénticos, el uno siendo únicamente el antiguo aspecto del otro; con sólo considerar la colección bajo estos dos puntos de vista, se puede uno familiarizar con el carácter de las costumbres indias en la época de Colón y de la conquista, y las probables modificaciones que han sufrido por el contacto que tuvieron con la superior civilización á que fueron asociados. Tan poco han cambiado durante los tres últimos siglos los indios representados en la monografía encerrada en este cuarto, que podemos afirmar que, reconociendo la mayor antigüedad de los objetos arqueológicos, su parecido con los etnológicos demuestra que los unos y los otros son idénticos, y que al estudiar los objetos antiguos, consideramos 7 las producciones, no de una raza distinta, sino de un solo y mismo pueblo. Siendo muchos de los objetos arqueológicos hallados en ruinas que existían cuando tuvo lugar el descubrimiento de Arizona, se parecen tanto á los modernos, que, considerando el asunto bajo el punto de vista tanto etnológico como arqueológico, debemos reconocer que nos ocupamos de una raza que se halla en el mismo estado en que estaba cuando la conquista.
La provincia de Tusayán, de donde proceden estos ejemplares, está situada en la parte Nordeste del territorio de Arizona, junto al Gran Cañón del Colorado. Esta región fué descubierta por los conquistadores españoles procedentes de Méjico, y descripta en primitivos relatos, de algunos de los cuales figuran copias en la Exposición. Es una llanura situada á una altura de 7.000 pies sobre el nivel del mar, muy seca y estéril, surcada por cañones y cubierta de mesas, formando precipicios. Los pocos ríos que existen en este desierto se secan en verano, cambiándose en impetuosos torrentes después de las grandes lluvias del otoño é invierno. Algunos árboles raquíticos hay diseminados por los llanos, pero no existe hierba y muy pocos arbustos. Los cactus abundan en algunos lugares y la salvia es muy común.
En este árido desierto no se encuentra ahora ninguno de los mamíferos grandes. El bisonte nunca recorre estos desiertos, y los rumiantes mayores escasearon 8 siempre. El lobo, el coyoch y el conejo son casi los únicos mamíferos allí existentes. De éstos, el último es el único que se caza en cierta extensión, si bien aún hay en las montañas del Oeste la antílope, la cabra salvaje, el león americano y el oso.
Los reptiles abundan, siendo algunos de ellos muy venenosos, y los pájaros de muchas clases forman una fauna rica, que ha sido en parte estudiada.
La flora, variada y abundante, es característica de la zona árida de los Estados Unidos y Méjico. La expedición tiene en vía de publicación una Memoria extensa sobre las plantas alimenticias, y de las que emplean los Ho-pi, especialmente para los medicamentos, sortilegios y alimentación.
Los indios Ho-pi son ahora unos dos mil y viven en siete pueblos, costruídos en lo alto de las mesas de una montaña inaccesible, á las cuales se llega por senderos escarpados, tallados á menudo en la roca viva. Los sitios donde están estos pueblos no tienen vegetación ninguna, puesto que sus huertas se hallan en los llanos áridos que se extienden al pie de las mesas. Los alimentos, el agua, el combustible y todo cuanto se necesita en los usos de la vida tienen que subirlo de los llanos.
De estos siete pueblos, tres, que son Wál-pi, Sitcum-o-vi y Te-wa, están situados sobre una mesa que se extiende al Este de las otras. La distancia que separa á cada uno de estos tres pueblos de los otros es la de una pedrada. Los dos primeros son verdaderos 9 Ho-pi, mientras que Te-wa es una colonia de indios llamados á su actual territorio por los Ho-pi, hacia el año 1710, A. D. Su idioma es distinto del de sus vecinos, y existen muchas diferencias entre las costumbres de ambos.
La segunda mesa dista próximamente siete millas de la ya mencionada, y comprende dos pueblos. Mi-coñ-in-o-vi y Ci-paú-lo-vi, este último situado en una altura aislada. A unas tres millas hacia el Oeste de Mi-coñ-in-o-vi, en la continuación de la segunda mesa, está Ci-mó-pa-vi. Oraí-be, el más populoso y más antiguo de los pueblos Ho-pi, está á unas quince millas del últimamente mencionado, y la mesa en que está situado queda separada de la ya citada segunda mesa por una extensa llanura.
Los pueblos Ho-pi habitados son de piedra, y varían entre uno y cuatro pisos, formando construcciones comunes con muchos cuartos, y teniendo acceso á los pisos superiores por escalerillas de mano. La Religión cristiana no existe entre estos indios, que conservan la religión de sus antepasados. Los últimos misioneros españoles que vivieron entre ellos murieron arrojados desde lo alto de las mesas á fines del siglo XVII.
En la provincia de Tusayán hay muchas ruinas de pueblos antiguos, la mayor parte de los cuales fueron, según pretenden los Ho-pi actuales, habitados por sus antecesores. Son muy ciertas las leyendas relativas á la destrucción y á la historia de los 10 acontecimientos ocurridos cuando fueron destruídos algunos de estos pueblos. La más importante de dichas ruinas se llama A-wá-to-bi, el alto sitio de la plebe, que fué destruído por los demás pueblos, indignados porque sus moradores habían recibido á los españoles y aceptado el Cristianismo. Muchas de las vasijas y otros objetos de cerámica proceden de excavaciones hechas en A-wá-to-bi y en el cementerio situado cerca de dicho sitio. A-wá-to-bi era una floreciente ciudad en tiempos del conquistador español Vargas, y mandó grandes fuerzas para combatirle.
El antiguo Wal-pi de los conquistadores está ahora en ruinas en la extremidad de la mesa en donde se halla la ciudad moderna. En este sitio fué construída una iglesia y se pueden ver trozos de sus vigas en casas modernas.
De las ruinas de Si-ká-ki son muchos de los objetos que figuran en esta colección; Si-ká-ki, situado en las alturas inferiores debajo de la primera mesa, fué destruído hace muchos años. Su exacta antigüedad se ignora, pero se cree que los conquistadores españoles lo encontraron habitado. Varios de los más importantes objetos proceden de las numerosas ruinas que hay cerca del Cañón de Keam, diez millas al Este de la primera mesa. Nunca se ha hecho una exploración sistemática y científica de las ruinas Ho-pi, pero la mayor parte de los objetos aquí exhibidos fueron entregados para la venta al comerciante M.r T. V. Keam por los indios nómadas. De esta manera 11 obtuvo la mayor parte de la colección este señor, de quien la adquirió la Expedición Hemenway.
Los indios Ho-pi son unos dos mil. Son pequeños, pacíficos, industriosos y hablan un dialecto indígena distinto del idioma de los otros pueblos de Nuevo Méjico y Arizona.
Algunos etnologistas americanos pretenden que por el lenguaje se relacionan con los Shoshones, pero sus verdaderas afinidades quedan todavía sin determinar. No admiten la poligamia, ni compran sus mujeres, á quienes tratan con respeto. A éstas pertenecen las casas y utensilios domésticos. Son hábiles alfareras y cesteras, tomando también parte en las faenas del campo. Los hombres usan las mantas, y son industriosos, inteligentes y muy religiosos. Todos pertenecen á algún sacerdocio, y toman parte en complicadas ceremonias. La religión consiste en un elaborado sistema de ceremonias y prácticas, correspondiendo un rito importante á cada mes. Estas prácticas son de nueve días, durante los cuales, ceremonias ocultas se llevan á cabo en cuartos secretos llamados Kib-cas. Estas prácticas suelen terminar por un baile sagrado público, no pudiendo asistir á las otras ceremonias nada más que los iniciados.
A pesar de los heroicos esfuerzos de celosos misioneros, no hay cristianos entre estos indios, si bien se nota la influencia del Cristianismo en algunas de sus ceremonias.
Los Ho-pi tienen mucho amor al prójimo y conservan 12 con mucho afán las tradiciones de los antiguos. En sus bailes sagrados ponen en acción algunas de estas tradiciones, así como también lo hacen los sacerdotes en sus ceremonias secretas.
Los Ho-pi poseen un rico panteón de dioses y héroes, pero sin tener ningún dios superior á todos los demás. Estas divinidades pertenecen á diferentes órdenes, siendo las más importantes la nube de agua, el sol, la estrella, la superficie de la tierra y el dios germen. La gran serpiente emplumada es un personaje importante.
CATÁLOGO GENERAL
1.—Fragmento de una campana que pertenecía á una de las iglesias de la Misión de Tusayán. Este fragmento fué hallado y conservado por los indios de Wál-pi. La Misión fué destruída hacia el año 1700, y la de A-wá-to-bi quemada por los otros muchos pueblos porque era powako ó bruja (cristiana). Este único fragmento de la campana fué hallado entre los escombros en el lugar que ocupó la iglesia, y lleva señales de la acción del fuego. Es uno de los pocos restos que se conservan de las antiguas Misiones que fueron destruídas por completo, si bien se encuentran vigas de los tejados de varias, en construcciones modernas. La fotografía detrás de la campana representa el estado actual de la antigua Misión del pueblo de Zuñi; ha sido tomada desde la entrada y mirando hacia el altar.
2.—Imitación de un telar indicando la manera de tejer, hecho con el propósito de enseñar las diferentes piezas empleadas. Las mantas las usaban los hombres, y no las 14 mujeres. En las paredes del cuarto están colgadas mantas de los Navajos.
3.—Colección de antiguas lesnas de hueso, puñales y agujas, de las cuales empleaban indudablemente algunas para tejer. Proceden de las excavaciones de los cuartos de las ruinas de A-wá-to-bi, destruído en 1700. A. D.
4.—Cesta para llevar alimentos ó agua. Estas cestas las emplean generalmente lo mismo los indios nómadas que los sedentarios, y las hacen los Kohonino, que habitan cerca del Gran Cañón, en la parte Suroeste de Arizona.
5.—Tabaco Nativo (Nicotina attenuata), utilizada en las ceremonias. Los indios de Tusayán fuman plantas de diferentes clases y géneros y emplean en sus prácticas religiosas varias mezclas. En dichos actos el que enciende la pipa, que es un funcionario importante, debe encenderla y luego entregarla al Jefe, cruzándose entre ambos palabras amistosas.
El jefe despide de su boca el humo que ha aspirado, hacia los cuatro puntos cardinales Norte, Sur, Este, Oeste, Arriba, Debajo y encima del altar.
Creen que el humo es la nube por él simbolizada, y estas ceremonias en que se fuma tienen alguna relación oculta con las ofrendas hechas á los dioses de la lluvia. Con sumo cuidado hacen las mezclas de tabaco que han de servir para este uso sagrado, y la pipa tiene que encenderse con fuego producido de la manera indicada por el rito. Toda ceremonia ó reunión de consejo de jefes empieza y concluye por esta fraternal fumada.
6.—Putc-ko-hu; palos para matar conejos. Estos palos encorvados sirven para cazar conejos, de los cuales hay 15 muchos en los llanos que rodean los pueblos de Tusayán. Estas armas son unas veces encorvadas, otras veces derechas, y se tiran horizontalmente. Las pinturas negras que llevan en los lados los más trabajados simbolizan el correr del conejo. Las cacerías de conejos son prácticas religiosas. Las muchachas tienen una especial. Al volver al pueblo adornan los conejos conforme lo requiere la ceremonia, después de salpicarlos con harina les cortan un pedazo y lo tiran al fuego.
Los que toman parte en estas cacerías van á caballo y tiran los palos encorvados tan lejos que se ha observado nunca vuelven á recuperarlos sus dueños.
7.—Gne-las. Palos encorvados con los cuales las muchachas se peinan, formando dos grandes verticilos encima de las orejas. Estos rizos mantienen el pelo en su sitio y el tamaño del verticilo se aumenta con el modelo núm. 7.a, sobre el cual queda rizado. Los n.os son trozos de un cordel hecho con pelo humano, y procede de las ruinas de A-wá-to-bi. Servía para sujetar el pelo. Fué hallado en un nicho de la pared de un cuarto cerca de la iglesia. Las mujeres casadas llevan el pelo en dos trenzas que llevan colgando, y no en rizos, pues este peinado es exclusivamente el de las solteras. El especial peinado de las solteras simboliza la calabaza aún sin madurar, y lo representan en muñecas con apéndices de madera combinados con barras formando radios y hebras de lana.
8.—Manta de ceremonias, de algodón nativo, con figuras simbólicas. Es regalo del marido á la recién casada, á quien sirve para las ceremonias. También se las ponen los hombres para los bailes sagrados en que representan ellos á Ka-tci-na-ma-nas, ó Ka-tci-na, ó muchachas solteras. Para hacer estas mantas, que tienen gran valor, se necesitan 16 varios meses. Los triángulos que llevan en el borde, y la muchacha y figura roja, representan simbólicamente la mariposa.
9.—Diferentes géneros de flechas de las que emplean los Ho-pi en sus cazas. Estos indios son agricultores y pacíficos, siendo sus cacerías insignificantes y el juego de poco interés.
10.—Zapatos de varias clases para adultos y niños. Lo que ofrece mayor interés es el par hecho de piel de Felis concolor (gato multicolor), que se emplea raramente para esto.
11.—Cucharones de cuerno de cabra salvaje. Antes muy comunes; ahora escasean mucho entre los indios de Tusayán, puesto que el animal ya mencionado, con cuyos cuernos se hacían, ha desaparecido casi por completo de esta región.
12.—Pi-lan-ko-ku. Mecha para encender lumbre por los procedimientos antiguos. Se emplea en la fumada religiosa en una fiesta de la luna de Diciembre llamada Na-ác-nai-ja.
13.—Arco y flechas, juguetes de los niños indios. Se las regalaban al celebrar la ceremonia religiosa llamada el Adiós de la Ka-tci-na.
14.—Regalo de boda del marido á su mujer en el momento de casarse. Sirve para las ceremonias religiosas como la consagración de los niños al sol. También las usan los solteros Ka-tci-na-ma-nas ó Ka-tci-nas en los bailes sagrados.
15.—Cucharas de cuerno de cabra salvaje.
16.—Cráneo procedente de las ruínas del cementerio de A-wá-to-bi. Enterraban á los muertos en montículos de arena movediza, quedando de cuando en cuando en descubierto los esqueletos bajo la acción del viento. Al cadáver se le colocaba en la posición de un hombre sentado, con las rodillas á la altura del pecho y los brazos junto al cuerpo. Al mismo tiempo que al muerto enterraban un plato con comida ó alguna vasija con alimentos. Los actuales Ho-pi entierran á sus muertos entre las rocas que hay al pie de las alturas de las mesas donde viven, y aún siguen colocando junto á ellos vasijas con comida, si bien es verdad que generalmente estas vasijas están rotas. Sobre la sepultura colocan un palo como los que emplean en las plantaciones y al cual atan plumas. Antes del entierro lavan á los muertos y les ponen harina sagrada sobre la cara y diferentes partes del cuerpo, y de la misma manera les colocan plumas, algunas de las cuales sobre el corazón.
17.—Accesorios del traje para los bailes sagrados.
18.—Moccassins, zapatos indios.
19.—Perforador para cuerpos duros, como conchas, piedras, turquesas, etc.
20.—Cinturones de mujer hechos con lana nativa, con colores naturales, su uso es universal y los hacen indistintamente hombres y mujeres.
22.—Manta de los sacerdotes en la celebración del baile de la Serpiente. La adornan la imagen de la gran Serpiente emplumada y dibujos simbólicos de patas de pato y de rana. Las líneas paralelas de arriba y abajo representan el arco iris.
23.—Brazaletes, adornos de los sacerdotes en el baile de la Serpiente.
24.—Varias clases de Pa-ho, ú ofrendas hechas con la ceremonia debida y depositadas sobre altares durante la práctica religiosa. La clase de estos objetos varía desde pedacitos de sauce de un dedo de largo hasta cilindros de madera, siendo algunas veces una tablilla con figuras dibujadas. Los palos redondos son generalmente dos atados uno con otro con hebras de algodón nativo. Se les llama macho y hembra, siendo esta última la que tiene una figura pintada en el lado plano. Generalmente se les ata un puñadito de harina sagrada envuelta en una cáscara de maíz. Creen los indios que la harina sagrada es el alimento de los Pa-ho. También les unen una pluma de halcón y una plantita. Estos Pa-hos se colocan en el suelo y luego se les rocía con harina sagrada. El disco blanco con manchas verdes es una ofrenda á todos los dioses de los cuatro puntos cardinales, que se coloca sobre los altares al marcharse los Ka-tci-nas, ó dioses, en las fiestas de la luna de Agosto.
Los últimos palos de la derecha son Pa-hos precolombinos hallados en una cueva cerca de unas ruínas. Los cilindros de madera, muy gastados por los cambios atmosféricos, son ofrendas para pedir la maduración de las calabazas, y proceden del altar de una ruína. Todavía se hacen estas ofrendas, para lo cual existen ceremonias apropiadas.
El Pa-ho en zigzag es una ofrenda al Relámpago, que, según creen los indios, fertiliza la tierra y engendra la vida.
25.—Cuatro cestas de mimbre de formas distintas para transportar alimentos y agua. Los Ho-pi no suelen emplearlos, 19 pero sí llevan generalmente muchas los Navajos nómadas. La cesta, untada interior y exteriormente de pez, es una jarra para agua.
26.—Amuleto de panocha de maiz simbolizando el remolineo de las nubes y la hembra de la Serpiente relámpago. Un amuleto igual está colocado á la cabeza del dibujo de la hembra de la Serpiente relámpago en el mosaico de arena. (N.o 104).
27.—Ta-pu-i-pa-hos. Estas tablillas se llevan en la mano durante la celebración del baile sagrado llamado Mana-zzan-ti, y están dispuestas por pares; como lo indica la fotografía. Tienen emblemas simbólicos; se pintan de nuevo cada año. La ceremonia del Mam-zrau se verifica siempre en Septiembre, y las tablillas sirven el último día de los nueve que dura la fiesta. Los dibujos son simbólicos de la antílope Sa-li-ko, y en lo posible representa la familia del que la lleva. El dibujo de al lado reproduce Ta-pui-pa-hos y el libro contiene únicamente la descripción de esta ceremonia. Esta práctica religiosa de mujeres la observaba antes el pueblo de A-wá-to-bi, y al ser destruído se la enseñó á los Walpis uno de los miembros de la familia de la Serpiente, cuyo descendiente y maternal representante es ahora una de las principales sacerdotisas de la práctica. En los números siguientes van indicadas los diversos accesorios de trajes y objetos utilizados en la ceremonia llamada baile de la Serpiente, dura nueve días y nueve noches, se celebra cada dos años, y es una interesantísima leyenda puesta en acción. La representan dos hermandades de sacerdotes, los de la Serpiente y los de la Antílope.
De los nueve días, siete son secretos, y consisten en ceremonias privadas que se verifican en un cuarto sagrado 20 y subterráneo llamado Kib-vas. Durante estas fiestas, los indios cogen culebras venenosas, y se verifican varias prácticas, en las cuales las manosean impunemente. Pero la más importante es la del baño de las culebras, y la fabricación del antídoto de su veneno. Los sacerdotes del Antílope dedican también á los dioses de los cuatro puntos cardinales un altar de arena y les hacen ofrendas.
El día noveno, los celebrantes llevan en la boca culebras vivas durante el baile, terminado el cual las vuelven á soltar.
Las mantas y otras partes del traje de los sacerdotes de la Serpiente son lo mismo que los que se llevan en el baile, y en la colección se halla un traje completo imitando una serpiente.
28.—Paquete de plumas de halcón teñidas de rojo con óxido de hierro llamado cú-ta. El rojo es el símbolo de la guerra. En la extremidad de estas plumas están atadas otras de pájaro azul. Este manojo de plumas lo llevaba en la cabeza un sacerdote en el baile de la Serpiente en el mes de Agosto de 1891.
Las plumas de pájaro azul conmemoran un episodio de la historia leyenda del héroe Serpiente, antiguo personaje mitológico que visitó el interior de la tierra guiado por el sol. Estos paquetes de plumas se colocan alrededor de los altares y dibujos de arena durante la celebración de la ceremonia privada en la fiesta de la Serpiente.
29.—El sacerdote de la Serpiente guarda cuidadosamente de un año para otro las plumas que le sirven de adorno, disponiéndolas en un paquete y atándolas con una tira de pellejo de gamo, conforme está este modelo.
30.—Dibujo de los montantes del altar de la ceremonia 21 Mam-zrau-ti. Este altar lo forman tablillas de madera sobre las cuales se extiende una piel de gamo adornada con pinturas simbólicas, representando la nube y otros dioses. El paño que está detrás de estos montantes, lleva pintados los dioses, nubes y Serpientes relámpagos. Los dos fetiches colocados horizontalmente enfrente del paño son los Mam-zrau, muchacho y muchacha, los principales ídolos de la ceremonia.
En el suelo, enfrente del altar, hay una hilera de fetiches colocados en un surco de arena. Estos tienen facultades distintas, según se describe en el libro que acompaña al dibujo.
En el suelo, delante del altar, están representados en un dibujo de arena tres nubes y dos culebras relámpagos. Los cuerpos derechos cónicos que están en el suelo, entre la hilera de fetiches y el dibujo de arena, son los palladia del sacerdocio de Mam-zrau-ti.
Este altar se quita después de terminada la ceremonia, y se procura que no lo vea ninguno que no esté iniciado. Es muy antiguo y considerado como muy sagrado. (Para la descripción de la ceremonia Mam-zrau-ti, véase The American Anthropologist, Abril, 1892.)
31.—Piel de un mamífero pequeño, que llevan en la cintura los sacerdotes durante la ceremonia del baile de la Serpiente. Todas las partes del traje son simbólicas y las pieles empleadas son de animales citados en la leyenda de las aventuras del héroe Serpiente en su viaje bajo tierra.
32.—Bandolera que se ponen los sacerdotes de la Serpiente durante el baile, como preservativo de las mordeduras de las culebras venenosas. Es de piel de gamo teñida con óxido de hierro, y se pone en el hombro derecho. Las bolitas 22 que contienen los sortilegios están atadas á todo el dorso de la bandolera, donde empiezan las franjas. El fetiche se compone de arcilla humedecida con un líquido preparado con gran ceremonia, y sobre el cual se cantan los cantos tradicionales.
Este pedazo de arcilla se amolda con la mano y la uña del dedo pulgar para que simbolice la gran Serpiente emplumada. Cada sacerdote lleva durante el baile varios sortilegios.
33.—Cinturón encarnado de los sacerdotes en el baile de la Serpiente. Sirvió para la ceremonia de 1891.
34.—Moccassins, zapatos con botones de plata, de los sacerdotes de la Serpiente. Sirvieron en la ceremonia de 1891.
35.—Pulseras que se ponen en los tobillos los sacerdotes en el baile de la Serpiente.
36.—Guardapuño empleado en el baile de la Serpiente. El objeto de ese aparato es el impedir que la cuerda del arco dé contra el puño después de haber lanzado la flecha. Ahora se adorna con varios metales el guardapuño, que antes era únicamente de plata.
37.—Saco de medicinas, conteniendo harina sagrada, que llevan los sacerdotes cuando van á coger culebras. También un mango de látigo de los que sirven para encantar serpientes. Lleva pintada una culebra, y sirvió en el drama de la Serpiente en 1891.
38.—Nack-tci, ó tablillas de las que llevan en la cabeza las mujeres en el baile de la Mariposa. En la colección figuran nueve modelos distintos, todos adornados con símbolos 23 apropiados, entre los cuales merecen ser nombrados el Sol, la Nube y el crecimiento del maíz.
39.—Cinturón blanco de algodón con nudos, que se ponen los que toman parte en los bailes sagrados.
40.—Liga de lana, que se pone como adorno más arriba de la rodilla para los bailes religiosos.
41.—Piel de zorra, que llevan por detrás colgando de la cintura los que toman parte en los bailes religiosos. La piel de zorra recibe una preparación muy esmerada con este motivo y es uno de los adornos más importantes de los llamados Ka-tci-nas ó dioses. También se cuelga en la entrada del cuarto sagrado durante las prácticas secretas, para indicar que las ceremonias religiosas se están verificando.
42.—Adorno especial de cabeza para los bailes sagrados.
43.—Manta que se pone en la cintura para el baile de la Serpiente. Está hecha de algodón nativo hilado y tejido por los indios y teñido con óxido de hierro. Del borde inferior de esta falda, según se ve en el adjunto modelo, cuelgan unos pequeños conos metálicos imitando campanitas, que suenan cuando el que las lleva se menea bailando.
44.—Corona. Símbolo de la nube que se pone la directora en el La-la-kon-ti, baile, pidiendo la fructificación de las cosechas y fecundidad de los animales. En esta ceremonia, á la cual se dedica gran atención y que dura nueve días y nueve noches, la primera sacerdotisa hace con arena el dibujo del Sol tal cual está en medio del cuarto (603). Es una invocación pidiendo la fructificación de las plantas y fecundidad de los animales y raza humana.
45.—Tablilla que llevan en la cabeza las mujeres para el baile Hám-po-ney. La figura central representa el sol, las cruces de encima y debajo, las estrellas. Las maderas triangulares dispuestas en escalinata, simbolizan las nubes.
46.—Casco que llevan los sacerdotes de los cuernos ó guerreros, cuando en la fiesta de Diciembre encienden el fuego nuevo en las estufas. Los cuernos son imitación de los de las cabras salvajes. Durante esta celebración los jóvenes entran á formar parte de los sacerdocios. La Na-ac-nai-ja, bautismal lavado de cabeza, debe su nombre á una parte de la ceremonia de iniciación.
47.—Tablilla de madera representando el relámpago; se lleva sobre el casco, ó se coloca encima de los altares durante las ceremonias. El relámpago lo simboliza la Serpiente, y lo representan como macho y hembra en los altares y mosaicos de arena.
48.—Uñas de un oso pequeño, que sirven en los sortilegios y ceremonias en que se preparan las medicinas sagradas.
49.—Pito con pinturas imitando relámpagos. Sirve en las ceremonias para imitar el silbido del viento y el ruído del trueno. También sirven para impedir que los indiscretos se introduzcan donde se está verificando alguna ceremonia. El silbido de este pito es parecido al del viento, y está relacionado con las invocaciones á los vientos.
50.—Siete sonajeros, distintos de los que llevan los Ka-tci-nas en los bailes sagrados. Son de calabaza con signos simbólicos. Todos estos símbolos son de gran interés, mereciendo especial mención la nube, el Ó-mou-uh con la lluvia y la cruz swastica. Consisten estos sonajeros en una 25 calabaza con un mango de madera, y contiene granos de maíz ó piedrecitas. Los que toman parte en el baile los llevan en la mano, y los agitan en compás con sus cantos. También se hacen de barro, y muchos cucharones de barro contienen piedrecitas dentro de los mangos, pudiendo, por lo tanto, servir de sonajeros.
51.—Careta original, de las que se pone en los bailes sagrados la Ka-tci-na Wu-pá-mo. Esta es la principal de las Ka-tci-nas y toma parte en las fiestas de Diciembre.
52.—Careta que se ponen los sacerdotes que en los bailes sagrados representan mujeres. El pelo rojo de encima de los ojos reproduce un antiguo peinado actualmente en desuso. Las Ka-tci-na-ma-nas ó Ka-tci-na (vírgenes) aparecen con iguales caretas en todos los bailes que se verifican desde Diciembre hasta Julio.
53.—Adorno de cabeza que llevan los miembros de la Hermandad del Cuerno en la ceremonia que se celebra en Diciembre para encender el fuego nuevo.
54.—Cuernos de calabaza que se ponen en la cabeza los sacerdotes de la Congregación llamada la Kwa-kwan-ti.
55.—Casco con careta muy antiguo que se empleaba en los bailes sagrados. Antes era el casco de piel de bisonte; pero ahora suele ser de cualquier clase de cuero, existiendo muchos hechos con el cuero de las sillas de montar españolas. La parte alta representa el arco iris. Las pinturas de la caza son simbólicas y varían según los bailes. Los que llevan estos cascos personifican dioses y forman un coro en los bailes sagrados.
El apéndice que el casco tiene en el lado izquierdo representa la flor de la calabaza.
56.—Tabla que se lleva en la cabeza en el baile del maíz Ka-tci-na (Sió-hu-mis-ka-tci-na). Los símbolos que lleva son los de la nube, del arco iris, crecimiento del maiz y flor del gira-sol.
El conjunto se llama nak-tci y representa una nube.
57.—Disco de piel de gamo en el cual están pintadas la luna y una estrella, y que se coloca cerca del altar en las ceremonias religiosas.
58.—Instrumentos primitivos de música que servían en los bailes sagrados. Los palos que tienen entalladuras se colocan en una calabaza seca y hueca, frotándolos con el hueso adjunto, obteniéndose como resultado un sonido producido por el roce. Esta música tiene que ir acompasada con el baile, y la tocan los hombres que en los bailes hacen de mujeres.
59.—Sonajeros de concha de tortuga que tienen atadas pequeñas pezuñas de oveja. Se atan en la pantorrilla izquierda debajo de la rodilla, y con el movimiento de la pierna produce un sonido acompasado con los cantos de los que bailan.
60.—Sonajero de concha de tortuga, parecido á los anteriores, con las pezuñas de oveja por fuera.
61.—Banda de cabeza de un Jefe en el baile sagrado.
62.—Bandas con dibujos simbólicos de nubes, que se ponen en los talones las Ka-tci-nas en los bailes sagrados.
MUÑECOS DE MADERA
Los muñecos de los indios Ho-pi son imitaciones de los dioses de la Mitología, y representan, con mayor ó menor exactitud, los personajes que toman parte en las ceremonias. Cada muñeco simboliza alguna divinidad, ó es reproducción de algún fetiche de los que se emplean en varias prácticas. Los hacen de raiz de algodonero y se los regalan á las niñas al celebrar la Nimán ó Ka-tci-na de despedida. Las niñas los tratan como muñecos, nunca se les considera como fetiches ó ídolos, ni se las adora. Cada clase de muñeco lleva el nombre de la Ka-tci-na que representa. Las madres dan apariencia real á las tradiciones antiguas, sirviéndose de estos muñecos para dar lecciones prácticas. Más de setenta y cinco clases distintas de Ka-tci-nas se hallan representadas por muñecos. Algunas veces son de barro, pero la materia prescripta para su fabricación es la madera de algodonero.
Gran número de rabos de zorras van agrupados alrededor de estos personajes, cada cual con los caracteres simbólicos de distintos dioses.
Los muñecos están pintados con colores naturales simbólicos de los cuatro puntos cardinales. Estos colores son: el ocre amarillo, la malaquita, esquisto, el óxido de hierro y arcilla blanca. También algunos tienen colores minerales comprados á mercaderes indios.
La acuarela que está al lado representa otros muñecos que no se han traído con la colección.
63.—Muñeco representando el ser mitológico que les proporcionó á los indios semillas de todas clases. Se llama Sá-li-ko-ma-na, y se le considera como la mujer de Sá-li-ko, que es quien inicia á los muchachos en las prácticas de los sacerdocios, según dice una leyenda antigua. Los muñecos Sá-li-ko-ma-na siempre tienen en la cabeza adornos formando escala, que simbolizan la nube, y líneas curvas alrededor de la boca, como representación del arco iris.
64.—Muñeco de Sá-li-ko-ma-na con traje de pluma. En la frente se le ve el símbolo de la panoja, porque él fué quien por primera vez llevó el maiz á los indios, y en ambos lados de la cabeza, el símbolo de la calabaza verde. El arco de encima de la cabeza representa el arco iris.
65.—Muñeco de Sá-li-ko ó dios del maiz. Se le representa como un gigante, y como tal aparece en las ceremonias. La manta que lleva es una manta de boda con mariposas en el borde. Siempre se le representa con dos cuernos y una corona de plumas de águila.
66.—Tál-a-wiq-pi-ki-ka-tci-na. El Ka-tci-na (dios del relámpago). En cada mano lleva el símbolo del relámpago.
67.—Muñeca de Ho-chán-e-ka-tcí-na. La red negra del cuerpo representa el traje de plumas, y la corona de la cabeza las plumas de águila.
68.—Lo mismo que el número anterior.
69.—Muñecas con símbolos imperfectos.
70.—Muñeca de Sió-Hu-mis-ka-tcí-na, ó dios del maíz verde colocado en fila. La fiesta de este dios se celebra en Julio y Agosto con intervalos de varios años. Es una práctica de los indios Zuñi, introducida en la religión de los Ho-pi por los de Tusayán.
71.—Muñecas de los sacerdotes glotones, clase que divierte á los espectadores de los bailes sagrados durante su celebración comiendo desmesuradamente y haciendo toda clase de tonterías. Estos glotones pertenecen á organización ó sacerdocio muy antiguo y algunos de sus ritos son inmorales. A este mismo orden pertenecen otros que llevan caretas con bolas de barro, ó sacos de semillas encima de la cabeza. Estos se llaman cabezas de barro ó clowns (payasos).
72.—Muñeca del Má-lo-ka-tcí-na, ó dios, cuya fiesta se celebra en Julio. El simbolismo es idénticamente el mismo que el de los cascos que sirven en los festivales.
73.—Muñeca del Hu-mis-ka-tcí-na, ó dios del maíz verde colocado en hilera. Su fiesta se celebra en Agosto y es una de las prácticas religiosas más interesantes de estas gentes. A menudo la combinan con el adiós del baile de los dioses, y la consideran como muy sagrada.
74.—Sá-li-ko-ma-na.
75.—Sá-li-ko-ma-na.
76.—Sá-li-ko-ma-na.
77.—Muñeca de la madre de los monstruos, que aparece en la población todos los años; es el coco de los niños malos. 30 Hombres con grandes cascos imitando cabezas de reptiles representan los monstruos.
78.—Muñeca de Ka-tci-na Navajo. Los Navajos son indios nómadas, vecinos de los Ho-pi. De estos últimos han tomado aquéllos muchos dioses y ceremonias.
79.—Muñeca con un símbolo phallic en el pecho.
80.—Muñeca de un dios Navajo.
81.—Muñeca de la Flauta Ka-tci-na. La orden de los sacerdotes de la flauta, compuesta de dos organizaciones, celebran cada dos años una fiesta muy estudiada de nueve días, anteriormente descripta.
82-83.—Muñecas de antiguas Ka-tci-nas.
84-85.—Muñecas de Navajas Ka-tci-nas.
86.—Muñeca del Hó-chan-ey, personaje muy importante de las ceremonias.
87.—Muñeca de Ka-tci-na Navaja.
88.—Idem con los símbolos del buho.
89.—Muñeca desconocida.
90.—Muñeca del lobo Ka-tci-na, compañero de la guerra, y por este motivo pintada de rojo.
91.—Muñeca de Sá-li-ko-ma-na, ó virgen del maíz. La tablilla de la cabeza se llama nak-tci y representa las nubes, 31 correspondiendo cada color á cada uno de los puntos cardinales, en la forma siguiente:
| Norte | amarillo. |
| Oeste | verde. |
| Sur | rojo. |
| Este | blanco. |
| Arriba | negro. |
| Abajo | manchado (con pintas). |
Los trajes blancos representan la manta de boda y los obscuros de abajo las túnicas ordinarias ó mantas.
92.—Muñeca de Sá-li-ko-ma-na.
93.—Muñeca de Sá-li-ko-ma-na.
94.—Muñeca de Sá-li-ko-ma-na.
95.—Muñeca representando un sacerdote glotón dentro de una vasija. Idolos iguales sirven en la fiesta de Diciembre, para lo cual se colocan varias vasijas con culebras de madera, se colocan delante del altar, y por intervalos se les hace saltar de las vasijas donde están metidas.
96.—Pájaros de madera que sirven en una ceremonia llamada de la Flauta, que alterna con el baile de la Serpiente en Agosto. Seis de los pájaros sirven para simbolizar los puntos cardinales.
97.—Reproducción en madera de un antílope.
98.—Pájaros que sirven en las prácticas religiosas. A uno de ellos se le puede hacer menear las alas por medio de un palo colocado dentro del tubo en el cual está sujeto.
99.—Muñeca de la Ka-tci-na Calabaza.
100.—Muñeca del dios Estrella.
101.—Muñeca de un héroe mitológico.
102.—Muñeca de Kó-kly-ka-tci-na.
MOSÁICO DE ARENA Ó PINTURA SECA
103-105.—Dibujos llamados mosaicos de arena, hechos con arena de seis colores en las estufas ó cuartos sagrados durante las fiestas religiosas. Los jefes las hacen en el suelo, en frente del altar, en épocas determinadas, y con arreglo á ciertas reglas. No se emplean más colores que el amarillo, verde, azul, rojo, blanco y negro, pudiendo también emplearse el castaño. Son simbólicos de los puntos cardinales Norte, Oeste, Sur, Este, arriba y abajo.
103.—El dibujo de la izquierda es el que hacen en la La-la-kon-ti, fiesta que las mujeres tienen en Septiembre, en honor del dios de los gérmenes. La figura de la izquierda es el dios Estrella, la de la derecha la patrona de la ceremonia, llamada virgen La-kon-ma-na ó La-kon. Se la representa llevando en las manos un cestito, como los que están colgados en la pared. El libro contiene una descripción de la La-la-kon-ti y las reglas relativas á estos mosaicos de arena.
104-105.—Los otros dos dibujos de arena son los que adornan el altar de la estufa de los sacerdotes de la Antílope y de la Serpiente durante la celebración bienal del baile 33 de la Serpiente. El mosaico central es una representación simbólica del dios nube O-mow-uh y de los cuatro puntos cardinales. Los cuatro dardos de color de la parte superior son las cuatro culebras relámpagos. Dos de ellos son machos, dos hembras, como lo indica el modelo. Las líneas paralelas fuera del cuadro representan la lluvia.
Al mosaico de la derecha se le llama la casa de las serpientes. Se hace en el suelo de la estufa de las serpientes inmediatamente antes de lavar á estos animales, y sobre él se les coloca para que se sequen. La figura del centro del mosaico es el león de montaña. La línea roja que va desde el corazón á la boca es la línea de la respiración ó de la vida.
106-113.—Altar de sortilegio de la nube, igual á los que se hacen en todas las grandes fiestas religiosas, para preparar las ofrendas que se hacen á los puntos cardinales, Norte, Oeste, Sur, Este, arriba y abajo. Este altar lo hace el primer sacerdote en el suelo de la estufa ó kib-va de la manera siguiente:
Se hace un montón regular de arena fina, que se extiende por el suelo. Después con harina sagrada se trazan seis líneas que se corten en un mismo centro. Una corresponde á la línea Norte-Sur, otra al Este-Oeste, la tercera á la del «arriba al abajo». En el punto de intersección de estas líneas se coloca la vasija de la medicina, y en la extremidad de cada línea de harina una panoja de maiz del color correspondiente á la dirección; al Norte, amarillo; al Oeste, verde ó azul; al Sur, rojo; al Este, blanco; arriba, negro; abajo, manchado. Sobre cada panoja se coloca una piedrecita ó cristal de roca, de cada lado un plumerito. Durante la preparación de la medicina mágica, que es muy complicada, se cantan los cantos tradicionales.
106.—La vasija rectangular en la cual se mezcla la medicina. En los cuatro lados, los adornos que forman escala, representan las nubes, que también están pintadas en el lado interior. Las líneas paralelas representan la lluvia. En su centro medio figuran ranas al rededor, pues en el círculo reglamentario es una hilera de figuras representando renacuajos. También están éstos representados debajo de la lluvia, de cada lado, y en las esquinas libelulas, de cada lado de las cuales hay símbolos de la lluvia. Las fiestas de la lluvia son de las más importantes que celebran actualmente los indios de Tusayán, desde que la región que habitan se ha vuelto muy seca y porque allí llueve poco ó nada en verano.
107.—Vasija antigua para sal en las prácticas religiosas.
108.—Recipiente para harina sagrada en las prácticas religiosas. Esta harina sirve en todas las ceremonias como ofrenda á los dioses.
109.—Maiz, hisopo, piedra relámpago de los puntos cardinales. El color del maiz corresponde á la dirección. El hisopo sirve para rociar de medicina las ofrendas que se hacen á los puntos cardinales.
110.—Sonajero que sirve para acompañar el canto tradicional durante la preparación del sortilegio. Estos sonajeros ú otros análogos sirven en todas las prácticas religiosas.
111.—Harina sagrada. Se emplea en todas las prácticas para untar las ofrendas, las caras de los hombres cuando personifican dioses, el altar, y tirar hacia el Sol levante. Es costumbre untarles la cara á los novicios cuando van á entrar en el sacerdocio, á los niños cuando se les consagra 35 al Sol, y los cuerpos de los muertos. En ninguna práctica religiosa se deja de emplear. La preparan con sumo cuidado y la consideran con gran respeto.
112.—Antigua vasija para harina sagrada. Por fuera lleva pintadas mariposas, á las cuales asocian con el verano y la maduración del maiz.
113.—Diferentes especies de maiz del país, del color característico del dios de cada dirección. El maiz de varios colores es muy común en los campos de los indios de Tusayán. En el diagrama se ve la disposición del altar del sortilegio de la nube y algunos de los objetos que sirven para preparar dicho sortilegio. Las letras del maiz indican las direcciones de los puntos cardinales. Este altar es idéntico al que se hace en Agosto en la ceremonia que precede al baile de la Serpiente.
CERÁMICA MODERNA DE TUSAYÁN
Esta vitrina contiene cerámica moderna de los actuales pobladores indios de los pueblos de Tusayán. Los diferentes ejemplares demuestran la variedad de la cerámica manufacturada por ellos, así como da idea de los utensilios que emplean en los usos comunes de las casas. Todo está hecho á mano y los dibujos son todos simbólicos. Algunas veces los adornan con dioses, pero generalmente los dibujos son círculos, rosetas, pájaros y flores. Alguna que otra vez reproducen con éxito los modelos antiguos, pero el arte ha degenerado mucho y ya no tiene la importancia de antes.
La fineza de las vasijas antiguas, que contrasta con la de las modernas, se debe al gran cuidado con que trabajaban el barro que debía servir para hacerlas y la habilidad con que las pintaban.
La industria cerámica ha degenerado mucho, y la tendencia á simplificar los adornos ha aumentado. Esta industria es de mujeres, nunca de hombres. Hay ciertos días del año especialmente consagrados á la fabricación de cerámica y en determinadas noches se hallan los pueblos iluminados por los fuegos encendidos para su cocción.
UTENSILIOS DE PIEDRA É ÍDOLOS
La colección de objetos de piedra pone de manifiesto las diferentes formas que los indios Ho-pi les solían dar antiguamente. Casi todos están en desuso actualmente ó sirven en las prácticas religiosas. Los ejemplares de piedra son hachas, instrumentos para la agricultura, pipas, fetiches, adornos, morteros y rodillos, estatuas, etc.
115.—Mortero de piedra y pedazo de rodillo para moler pintura en las ceremonias. En el interior aún queda algo de pintura verde de carbonato de cobre.
116.—Mortero pequeño con superficie plana con pintura verde, hallado en unas ruinas.
117.—Mortero bien hecho y rodillo. Proceden de cerca de Walpi.
118.—Piedra plana para moler pintura.
119.—Piedra plana con una cavidad poco profunda, y piedra plana para moler pintura destinada á las prácticas religiosas.
120.—Piedra redonda que sirve de arma defensiva.
121.—Pala antigua de piedra. Sirve para sembrar maiz.
122.—Dos azadas de piedra actualmente empleadas en las ceremonias. Se coloca cerca del altar en el baile de la Serpiente llamado Tca-ma-hia.
123.—Hoja de una antigua azada de piedra.
124.—Antigua pala de piedra.
125.—Azada de piedra hallada en unas ruínas antiguas.
126.—Azada de piedra.
127.—Azada de piedra.
128.—Pedazo de un antiguo objeto de piedra.
129.—Azada de piedra.
130.—Objeto de piedra.
131.—Pala de piedra.
132.—Azada de piedra.
133.—Objeto antiguo de piedra.
134.—Antigua azada de piedra.
135.—Objeto redondo de piedra con ranura, que servía de arma en la guerra.
136.—Discos de barro para pulir vasijas y otros objetos de cerámica, hallados en una ruína antigua.
137.—Pedazo de una piedra para moler maíz.
138.—Tarro de pintura, para moler pintura para las ceremonias.
140.—Piedra de afilar procedente de A-wa-to-bi. Sirve para pulimentar el palo de las flechas. El mayor tiene labrados un arco, una flecha y el símbolo de la Serpiente.
141.—Saquito de piel de gamo, para harina sagrada (medicina).
142.—Brazalete antiguo de conchas.
143.—Pendientes de conchas con turquesas.
144.—Collar de conchas.
145.—Collar de conchas.
146.—Collar de conchas.
147.—Sortilegio que se lleva en el saco de medicina.
148.—Pendiente formado con una conchita y una piedra colgando de una tira de piel de gamo.
149.—Fetiche y pendientes de carbón de madera.
150.—Varios ejemplares de piedras, adornos de conchas y barro. Las conchas del mar tienen un gran valor como adorno, y cuando éstas faltan las imitan con barro.
Bajo este número van reunidos algunos con adornos variados.
151.—Piedra para pulimentar flechas.
152.—Piedra para pulimentar flechas.
153.—Piedra para pulimentar flechas.
154.—Fetiche de piedra del león de montaña (felis concolor).
155.—Piedras representando toscamente animales, y que sirven
156.—Fetiche para colgar del cuello como sortilegio personal.
157.—Aguila y fetiche Ka-tci-na. Los colores de los fetiches se relacionan con los puntos cardinales. Sirven para tener suerte en la caza.
158.—Fetiche Zuñi del león, para cazar.
159.—Fetiche Zuñi del oso, para cazar.
160.—Fetiches de la Mujer Araña, poderosa diosa de la mitología de Tusayán. Es mujer del Sol y madre de los dioses gemelos de la guerra.
161.—Fetiches del león de montaña.
162.—Fetiche.
163.—Fetiche del lobo.
164.—Fetiche del oso.
165.—Fetiche.
166.—Fetiche del oso, pintado de amarillo para indicar que es el oso del Norte.
167.—Piedra triangular pareciendo un fetiche y empleada como tal.
168-171.—Cuatro fetiches de barro del oso con signos simbólicos en el hocico.
172.—Fetiche con ofrendas atadas al cuello. Estos fetiches, ú otros parecidos, se colocan sobre los altares durante las ceremonias religiosas, y generalmente se guardan en nichos practicados en las paredes de las casas particulares. Algunas veces se les ata al cuello hebras de algodón, que llevan colgando plumitas de vientre de águila. También en épocas determinadas es costumbre rociarlos de harina sagrada. En la gran ceremonia de la Serpiente, mientras se cumple un rito muy notable, en el cual se verifican las prácticas más complicadas, el primer sacerdote de la antílope echa sobre el fetiche del oso, por cuatro veces, grandes cantidades de humo, fumando una pipa antigua, llamada la gran pipa de la nube. Para los indios de Tusayán el humo de tabaco simboliza la nube desde que se emplea en las ceremonias que se hacen para pedir lluvia. El fumar durante las ceremonias religiosas es cosa seria y se observa con la mayor gravedad y respeto.
173.—Boquilla de fumar y pipa.
174.—Gran pipa de la nieve, igual á la que se fuma en la ceremonia de Diciembre para pedir nieve. Hallada en las ruinas de A-wa-to-bi.
175.—Pipas con espaldas cuadradas.
177.—Boquilla de barro. Lo que sirve para cubrir el cigarro en las ceremonias es un junquito, alrededor del cual se enrosca una hebra larga de algodón.
178.—Figura de barro de los sacerdotes clowns, ó cabezas de barro, llevando un niño en los hombros para poner en acción un cuento de un viejo.
179.—Figura del dios de la guerra.
180.—Figura de una casada Ho-pi.
181.—Figura de una soltera Ho-pi, dejando ver el peinado especial de las solteras. Simboliza este peinado la flor de la calabaza.
182.—Figura de barro representando un animal desconocido que parece una oveja.
183.—Figuras de barro de personajes desconocidos adornados con símbolos indistintos. Estos objetos representan las personas que toman parte en las ceremonias ó son sencillamente seglares. Son de barro cocido al sol y pintadas con tierra de distintos colores. Generalmente se cuelgan en las casas, pero sin que nunca se las adore. Varias de éstas fueron cedidas por niños, pues les sirven de juguetes.
188.—Fetiches de barro de un animal desconocido.
189.—Fetiches personales que se llevan como collares. También algunas veces se llevan colgando de la espalda en saquitos.
190.—Piedra para cazar, que dicen es una águila. Es costumbre llevar estas piedras ú otras parecidas en las excursiones de caza, y antes de emprenderlas se observan ciertas prácticas sencillas diciendo la oración de rito.
191.—Hacha de piedra con mango ligado con tendones.
192-196.—Hachas pequeñas de piedra procedentes de cerca del pueblo de Wal-pi.
197.—Hacha pequeña de piedra con dos ranuras para el mango.
198.—Hacha pequeña de piedra de A-wa-to-bi.
199-206.—Mazas de piedra.
207-220.—Hachas pequeñas de piedra procedentes de ruínas cerca de Wal-pi.
222-230.—Diferentes clases de hachas de piedra pulimentada, procedentes de ruínas de Tusayán. Halladas en ruínas y en la superficie del terreno.
231-234.—Grandes hachas antiguas de piedra.
235.—Hacha de piedra tosca y plana.
236.—Hacha con el filo en forma de cono.
237.—Hachita con el filo finamente trabajado.
238-240.—Hachitas toscas.
241-245.—Mazas.
246.—Hachita plana de piedra.
247.—Hachita puntiaguda de piedra.
248.—Arma larga de piedra.
249.—Arma larga de piedra.
250.—Hachita plana.
Los objetos de piedra que usaban los antecesores de los actuales indios de Tusayán, y en ciertas ocasiones usan los actuales representantes de la raza, no difieren de las que se han encontrado en otras partes de Norte América. Estos objetos antiguos no sirven ya más que en las ceremonias para recordar costumbres antiguas.
CERÁMICA ANTIGUA DE TUSAYÁN.
La colección de cerámica antigua, procedente de las ruínas de Tusayán, ha sido el resultado de varios años de coleccionar, y es la única. La mayor parte la reunió M. Thomas V. Keam, mercader indio, á quien se la compró la Expedición Hemenway. Gran número de estos objetos no han sido nunca exhibidos fuera de los pueblos indios, procediendo muchos de ellos de excavaciones verificadas el verano pasado.
La colección está dividida en series, empezando por la cerámica más sencilla, de confección tosca y sin adornos, pasando á la clase que podemos llamar de los dibujos en forma de círculos y de la cerámica con incisiones.
La siguiente, aunque imperfecta, clasificación de la cerámica se puede hacer por sus adornos:
| I | Negra y blanca. |
| II | Cerámica de transición. |
| III | Cerámica naranja. |
| IV | De varios colores. |
| V | Cerámica roja. |
En esta clasificación no entra más que la cerámica con dibujos.
Son dignos de mención algunos ejemplares, por la fineza de sus formas y material; merecen nota algunos ejemplares de los no adornados.
Los planos colocados en las vitrinas de la cerámica antigua son de ruínas del Sur de Arizona, é indican la configuración de los antiguos pueblos del valle de los rios Salado y Gila.
La Expedición Hemenway ha hecho en esta región importantes excavaciones. Los planos reproducen un solo pueblo, compuesto de veinticuatro grupos de habitaciones y un gran fuerte central.
CERÁMICA ROJA.
La pequeña colección de cerámica roja representa la cerámica más fina de los antiguos indios Ho-pi. Actualmente no se hace, por no saberse ya cómo la hacían antes. La finura del material de la cerámica de los antiguos Ho-pi no tiene igual.
El mejor ejemplar es el número 267, cuya forma clásica se nota fácilmente.
Los dibujos exteriores son sencillos. Los colores generalmente empleados en esta cerámica son el blanco y el negro.
251.—Antiguo tazón para comida, con mango sencillo y pinturas interiores, blancas, negras y rojas.
252.—Vasija con dibujos formados de líneas quebradas.
253.—Vasija con una cabeza de pájaro y ofrendas simbólicas, llamadas ba-hos.
254.—Antigua vasija de ceremonias con dibujos.
255.—Salero.
256.—Antigua vasija con círculos pintados.
257.—Tazón para comida, con pinturas formadas de líneas quebradas.
258.—Tazón para comida.
259.—Tazón pequeño con borde inclinado, adornado con símbolos de nube.
260.—Trozo de cucharón con el mango roto.
261.—Cucharón.
262.—Recipiente para sal ó harina sagrada, que se lleva en el costado.
263.—Vasija vertical para sal.
264.—Vasija hemisférica con borde inclinado.
265.—Vasija hemisférica con líneas paralelas.
266.—Vasija hemisférica con agujeros para pasar un cordel con el fin de llevarlo colgando del hombro.
267.—Jarra con boca ancha.
268.—Cucharón con un solo círculo blanco.
269.—Caja cuadrada de barro, con símbolos de la nube, que sirve en las ceremonias para sal ó harina sagrada.
270.—Vasija con dibujos blancos y negros imitando un tablero de ajedrez.
271.—Cucharón.
272.—Vasija con grecas.
273.—Vasija pequeña.
274.—Jarra pintada con boca estrecha.