APUNTES
PARA UNA
GRAMÁTICA VALENCIANA
POPULAR
POR
José Nebot y Pérez
DEL CUERPO FACULTATIVO
DE
ARCHIVEROS, BIBLIOTECARIOS Y ANTICUARIOS
=¨=¨=¨=¨=¨
VALENCIA
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IMPRENTA DE RIPOLLÉS
María de Molina, núm. 2
1894
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Es propiedad del autor.
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ÍNDICE
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Cap.
PRELIMINARES
PARTE PRIMERA
[De las varias especies de nombres]
[De las varias especies de adjetivos]
PARTE SEGUNDA
PARTE TERCERA
PARTE CUARTA
[Uso de varias letras en particular]
APÉNDICES
[Norma para valencianizar las voces castellanas de origen latino]
PRÓLOGO
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...si al Letor no le parecieren bien, no las siga como las he puesto, que mi intento no es inovar cosa alguna, sino en todo sujetarme á la común, y al prudente sentir de los eruditos.
CARLOS ROS, Práctica de Orthographía, pág. 51.
...en todos tiempos escrivieron, escriven y se escrivirá bien, imitando á la costumbre; y si yo en mi tiempo llegase á ver, que ésta mudava, seguiría el rumbo de los demás.
Id. íd., pág. 60.
Hace unos ocho años el autor de este libro escribió un artículo [(1)] en el que criticando “la anarquía que impera en el campo de la literatura valenciana” se atrevió á proponer el remedio á este mal. Su voz, como no podía menos de suceder por lo humilde y desautorizada, fué vox clamantis in deserto; sólo el entusiasta Llombart respondió á ella pero aun éste tuvo que ceder ante la indiferencia de los demás, y el anunciado congreso filológico valencianista quedó en proyecto. Después de tanto tiempo como ha pasado y muerto el único que lo tomó en serio, el congreso no se reunirá, y debe por lo tanto descartarse la primera de las dos soluciones que en aquel artículo se indicaban porque no puede ser obra de uno solo; puede en cambio, y hasta debe serlo, la segunda y ya lo hubiéramos intentado antes, á pesar de nuestras escasas fuerzas, si al empezar el malogrado Llombart la publicación de su diccionario no hubiera anunciado la de una gramática.
Muerto éste, no podemos ya esperar el cumplimiento de su promesa; y como es urgentísima la necesidad de oponer un dique al desbordamiento del valencianismo popular, anarquista rabioso que borraría en breve toda diferencia de clases haciendo que desde el Rector de la Universidad abajo acabáramos todos (y ya no nos falta mucho) por escribir como los soldados ó las porteras letradas, se precisa de todo punto que alguien emprenda cuanto antes esta tarea.
Ved aquí, pues, la razón de ser del presente libro, que si no es una verdadera gramática, se le ha de parecer mucho.
Y no es una verdadera gramática, porque desde el momento en que todos los valencianos que saben leer han estudiado ya en la escuela la de la lengua castellana, lo único que cabe hacer es intentar una especie de calco, delineando un boceto de gramática valenciana sobre la castellana publicada por la Academia Española, evitando de este modo repeticiones y rehuyendo disquisiciones de gramática general, que á más de ser inútiles y enojosas, aumentarían el volumen de este libro, el cual para ser popular debe reunir las condiciones de concisión, claridad y baratura.
Hay además otra razón muy poderosa para esto; aceptados ya por todos los escritores valencianos los hechos consumados, todos ellos transigen con la innovación de escribir nuestra lengua con ortografía castellana; y puestos ya en tal caso, no hay más remedio que bajar la cabeza ante la gramática de la Academia, única autoridad legítima, adaptando á ella en lo posible el valenciano por medio de un estudio comparativo, que es lo que vamos á hacer.
¿Pero es cierto -dirán algunos- que todos los escritores valencianos transigen con la innovación? Sí, es indudable: todos ellos escriben, ó han escrito, ó están dispuestos á escribir el valenciano con ortografía castellana el día en que se ven en la necesidad de hacerlo para el pueblo, ya en periódicos festivos, ya en versos de circunstancias para procesiones, fallas ó fiestas de calle; desde los inolvidables Llombart, fundador de Lo Rat Penat, y Pizcueta, primer presidente de dicha sociedad, hasta el último contratista de romances de ciego (y no citamos vivos, porque de vivos no debe hacerse historia), todos proceden así por la sencilla razón de que está en la conciencia de todos, que más de las nueve décimas partes de los valencianos que saben leer en castellano necesitan hacer los mayores esfuerzos de atención y de análisis para traducir al lenguaje hablado lo escrito con sujeción, más o menos exacta, á las reglas de la antigua ortografía de nuestra lengua.
Transijamos ya, pues, con la visera levantada y parlamentemos con los revolucionarios á fin de no perderlo todo por querer conservar demasiado.
Siendo como es este libro el primer ensayo de reglamentación de una reforma tan grande como la que aquí se ha hecho, tendrá que ser una especie de puente que una lo viejo con lo nuevo y habrá de dar noticia clara y precisa de la forma antigua y de la moderna: sin embargo, á fin de no cansar á los lectores, sólo dedicaré á esa especie de lazo de unión los Preliminares, haciendo en ellos un detenido análisis del alfabeto valenciano, tanto fonética como gráficamente: en el resto del libro daré ya como legítimamente admitida la nueva forma y emplearé por lo tanto la ortografía castellana. La más extensa é importante de las partes en que ha de dividirse este libro, será la Analogía en la que estudiaremos con bastante detención las diversas partes del discurso y sus modificaciones y formas genuina y clásicamente valencianas según constan de una manera indiscutible en esos documentos irrefutables por lo patentes- que se llaman mercados públicos.
Y no se escandalicen de esto los que dicen, y con razón, que en ningún tiempo y en ningún país se ha escrito ó perorado con el lenguaje del pueblo ó familiar; debe tenerse presente, en primer lugar, que eso sucederá donde la lengua literaria ó culta esté formada, no aquí en donde hemos de empezar á hacerla, á no ser que sigamos hablando y escribiendo como hace cuatro siglos según pretenden algunos ó adoptemos el catalán literario como quieren otros; y en segundo lugar, que por imposición de circunstancias y hechos que creemos imposible destruir, está hoy la literatura valenciana en la imprescindible necesidad de adoptar como los antiguos egipcios dos escrituras, la hierática y la demótica: pues bien, la que probamos hoy á reglamentar es la segunda, y para ello el único documento, la única autoridad, es el mercado público limpiándolo de solecismos y barbarismos en cuanto se opongan á las leyes de la gramática general.
Mas no se crea por esto que trato de hacer creer que no he consultado ningún libro para la composición de esta obra; muy al contrario, he hojeado las gramáticas á docenas -lo cual no tiene ningún mérito, dada mi profesión de bibliotecario [(2)], estudiando no sólo los poquísimos tratados valencianos, más ó menos incompletos, anteriores y posteriores á Carlos Ros, sino los de las otras lenguas de raza latina; y aunque en descargo de mi conciencia debo confesar que la escasa autoridad que este libro pueda tener, la ha tomado en absoluto de la Gramática de la Academia Española y de algunas catalanas –en especial la de los Sres. Bofarull y Blanch-, no es difícil comprender que real y efectivamente debo haber estudiado más en la vía pública que en el gabinete á causa de la novedad del asunto.
Resumiendo: creo sinceramente que para evitar mayores males ha llegado el momento de escribir dos gramáticas valencianas diferentes, la hierática y la demótica; es decir, la literaria y la popular: la primera, que la escriba Lo Rat Penat ó quien tenga autoridad para ello (si no se quiere adoptar la catalana literaria que sería tal vez lo más prudente); la segunda es la que hoy damos al público, escrita quizá con poco acierto, pero sí con la mejor intención.
Una súplica, antes de terminar, á los hombres de buena fe: que no se me acuse de innovador; hace ya muchos años que se escribe el valenciano con ortografía castellana; no hago yo, por lo tanto, la reforma; lo único que pretendo es encauzarla para evitar que su desbordamiento arrase el antes fértil campo de las letras valencianas.
Por lo demás, ni me levanto contra las leyes gramaticales antiguas que respeto como el primero, ni tengo autoridad para imponer á nadie las nuevas; en una palabra,
ni quito, ni pongo ley,
pero ayudo á mi señor;
es decir, á mi pueblo, á mi patria, á mi lengua.
PRELIMINARES
ALFABETO VALENCIANO
La primera dificultad (y no es pequeña) con que tropezamos al iniciar este estudio, es la necesidad imprescindible de empezar por hacer un detenido análisis del alfabeto valenciano, análisis que por precisión ha de ser una especie de amalgama de Prosodia y Ortografía que á los peligros naturales en cualquier otro caso de producir el desorden en el libro y la confusión en el lector, reune la inmensa dificultad de que nuestra lengua tiene tantas prosodias como comarcas de alguna importancia hay en esta región; y en cuanto á ortografía, sobre no tener ninguna real y verdadera, tenemos en la práctica dos completamente distintas y hasta opuestas entre sí y sin ninguna fijeza dentro de sí mismas, la antigua y la moderna.
Aunque en este libro nos proponemos tan solo regularizar en lo posible la segunda, nos es preciso hacer el estudio del alfabeto que es su base, relacionando el antiguo ó clásico valenciano con el moderno ó castellano á fin de que éste quede sujeto á reglas fijas y no ocurra como hoy, que una misma palabra se escribe de diferentes maneras según el gusto, los prejuicios ó la ilustración de quien lo hace.
Esto ofrece bastantes dificultades, pues sería preciso inventar nuevos signos ó letras para expresar con fidelidad los diversos sonidos de nuestra lengua en las varias comarcas del reino; pero si consideramos que en todos los idiomas ocurre lo propio, no hay necesidad de tal invención, puesto que un mismo signo servirá para que cada cual entienda lo escrito aunque al leerlo lo pronuncie de diverso modo á como lo pronuncia quien lo escribió.
Así, por ejemplo, escribiremos en adelante chove y chermá, palabras que los de la capital leerán como pudiera leerlas un castellano, mientras que los de Castellón ó Alicante las pronunciarán suavizando la ch hasta darle el sonido que un italiano daría á la g antes de e ó de i. Pero no hay que alarmarse por esto, ya que en todas partes ocurre lo mismo; un castellano escribe hermana y muchos andaluces leen germana; caridad, y los madrileños leen caridaz; obrero, y leen los gallegos obreru.
Prescindamos por lo tanto de estos temores y vamos á estudiar tales diferencias para saber á qué atenernos y unificar por ahora el lenguaje escrito, ya que el hablado no puede unificarlo sino el tiempo y otras circunstancias independientes por completo de la voluntad de un hombre.
VOCALES
La lengua valenciana tiene las mismas vocales que la castellana, a, e, i, o, u, y otras dos más, que son la è y la ò abiertas, que distinguiremos gráficamente de las cerradas por medio del acento grave.
A
La a se pronuncia en todo el reino como la castellana en principio y en medio de dicción: también en los finales suena lo mismo en la capital y en la mayoría de los pueblos; sin embargo, en algunas comarcas -por ejemplo, Sueca y Alcoy- se pronuncia como en Cataluña, ó sea como diptongo de ae, de modo que ni resulta Sueca ni Sueque, sino con un sonido intermedio: en otras partes, como Játiva por ejemplo, las pronuncian con tendencia á la o; no dicen Chátiva ni Chátivo, sino que dejan la vocal en un término medio.
Hay pueblos, como Nules y Villavieja, donde se arrastra un poco la vocal -lo mismo la a que las otras- cuando carga sobre ella el acento prosódico; es decir, pronuncian cáasa, Núules, chíica, como en francés cuando llevan el acento circunflejo.
E, È
Nada hay que advertir respecto á la e cerrada, puesto que la pronunciamos como en Castilla: en cuanto á la è abierta, sólo debemos indicar que siempre carga en ella el acento prosódico [(3)], lo cual es una ventaja inmensa para el lenguaje escrito: hasta tal punto se observa esto, que aun los verbos y las palabras derivadas la convierten en e cerrada en las modificaciones en que su raíz pierde el acento de la è; por ejemplo: de sèndre se forma sendré, sendría, sendréu; de tèrra, se deriva terrero y terreta; de mèl, melós; de pèl, pelet.
I, Y
Si tratáramos de escribir una verdadera Gramática, habríamos de abordar aquí la cuestión de la i latina y la y griega: para nosotros ni la primera debía ser nunca consonante, ni la segunda vocal; sin embargo, el uso y la etimología obligan á ciertas transgresiones como en la conjunción y que es preciso respetar. En lo relativo á pronunciación y escritura de estas dos letras nos atendremos, pues, en el valenciano á lo preceptuado para el castellano por la Academia Española.
O, Ò
Es aplicable en absoluto á esta letra cuanto hemos dicho antes respecto á la e: la cerrada es igual á la castellana, y la abierta lleva siempre el acento prosódico convirtiéndose en cerrada al perderlo: p. e., de pòndre se deriva pondrá, pondría, ponguera; de mòro, moret; de sòl, solana: tanto es así, que algunas veces cambian mutuamente dos os su sonido al cambiar el acento de sílaba, como ocurre en mòro, y su aumentativo moròt.
U
Es fonética y gráficamente igual á la castellana: sigue, por tanto, las leyes de la Academia Española. Debemos hacer notar aquí, que el valenciano demuestra de una manera indubitable que la u no es vocal sino consonante, cuando va unida á otra vocal acentuada (como creen muchos gramáticos), pues se transforma en v al modificarse la palabra; los verbos en eure, iure, oure, tienen desinencias en vim, viu, vía, víem, etc., y las terminaciones en eu de los verbos se transforman en ev al afijárseles el pronombre, como deixéu, deixevho, anéu, anevon.
CONSONANTES
Las consonantes en la escritura clásica ó antigua son en valenciano las mismas que en castellano, con la única diferencia de que la Ñ se escribe Ny y la Z se sustituye por la Ç: los innovadores han suprimido en la escritura moderna la J y la Z ó Ç, porque realmente no representan ningún sonido en nuestra lengua.
En cuanto á su pronunciación y al signo que gráficamente ha de representar cada sonido en el lenguaje escrito, es tan difícil de precisar que nos es de todo punto indispensable ir estudiándolos de uno en uno fijando con la mayor exactitud las diferencias fonéticas en diversas épocas y distintas comarcas, al mismo tiempo que su representación gráfica en lo antiguo y la que debe adoptarse en lo moderno como más racional, aceptada ya como hecho consumado la innovación.
Para facilitar en lo posible tal estudio, y creyendo hacerlo así más claro y comprensible, hemos juzgado prudente agrupar en este sitio las letras por sonidos y dejar para la última parte del libro, ó sea la Ortografía, las reglas para escribir con corrección el valenciano moderno.
B
La b tiene en valenciano el mismo sonido y los mismos usos que en castellano: aunque en Valencia y la mayor parte de su provincia se confunde con esta letra la v, son letras diferentes, y por lo tanto trataremos de esta última en su lugar correspondiente.
C, Q, CH
Las sílabas ca, que, qui, co, cu, se pronuncian como en castellano: asimismo se pronuncian y escriben igual en ambas lenguas en lo antiguo y en lo moderno las sílabas ac, ec, ic, oc, uc, en principio y en medio de dicción; como acte, secció, victoria; pero no así al finalizar palabra, pues hasta la reforma que iniciaron Bonilla y Baldoví se añadía á estas sílabas una h, escribiéndose sech, rich, fòch; los modernistas suprimen esta h y escriben en consecuencia sec, ric, fòc. No vemos en esto ningún inconveniente ni aun para las sílabas ec, ic, puesto que lo mismo sucede en el latín (hæc, sic), y aceptamos la reforma.
C, S, Z, Ç
El sonido castellano de la c antes de e, i, y el de la z no existen en el valenciano: en la capital del reino las tres letras c, s, ç se pronuncian como la s de Castilla, desconociéndose en absoluto la s suave; en Castellón y Alicante suenan de aquel modo en principio de dicción y en las sílabas cia, cie, cio, ciu; en los demás casos suenan unas veces fuertes y otros suaves, pero de una manera tan anormal y desordenada, que creemos imposible dar una idea de ello, siquiera aproximada, si no es formando un vocabulario completo de todas las voces en que se emplean; ni siquiera las que hemos tomado del castellano ó tienen un origen común con sus equivalentes de dicho idioma y se escriben en él con z, observan entre nosotros una regla fija, pues raça, plaça, caçar, forçar, etc., son fuertes, mientras se pronuncian suaves reçar, almorçar, baça y algunas otras: lo propio sucede con la c antes de e, i, y la s; acer, entonces, concís, suenan fuertes; quince, once, sencillo, suaves; pensar, fòsa, fuertes; ròsa, còsa, suaves. Esto, y más aún el no pronunciarse sino una sola s en la capital y su comarca, hace de todo punto imposible el usar dos signos diferentes para los dos sonidos de esta letra; sin embargo, ya que no por el sonido, por la etimología, creemos que debíamos conservar la c escribiendo Valencia, Vicent, once, véncer, frente á cosir, roser, peseta, como los castellanos escriben mujer y ángel, zenit y cero, á pesar de pronunciarse lo mismo je y ge, ze y ce, y huir de exageraciones que pudieran destruir lo que tratamos de conservar; pero la han suprimido los reformistas y suprimida la dejamos.
La ç queda suprimida por completo: en adelante escribiremos rasa, plasa, almorsar, resar, y en las comarcas en que hay dos ss, pronúnciela el lector según la palabra en que esté, bien así como hace muy pocos años leíamos en castellano viruta y pelirrubio con r sencilla la primera y doble la segunda á pesar de estar escritas del mismo modo ambas voces: al fin y al cabo la ortografía antigua y la catalana tampoco resuelven la cuestión por más que algunos crean lo contrario.
CH, G, J, TJ, X
En la escritura antigua siempre se usaba la ch para indicar su sonido latino; pero admitida por nosotros la supresión de la h final, como decimos antes al tratar de las letras c, q, queda la ch desde ahora sin uso para representar el sonido de éstas como ocurría antiguamente.
En cuanto á su sonido castellano que es el que en lo sucesivo tendrá en nuestra lengua, se ha representado entre nosotros antes de la reforma y sigue representándose aún en Cataluña por los signos g, j, tj, x, según sus varios matices, su etimología, su lugar en la dicción y las vocales á que iban unidos. Admitida la ortografía moderna, ocurrirá con la letra ch lo mismo que con la s; es decir, que en algunas comarcas tendrá dos sonidos: en efecto, lo propio que con la s sucede en este reino con la ch; Valencia, su huerta y casi toda su provincia no conocen ni pronuncian más ch que la castellana; pero en los dos extremos del reino, en las provincias de Alicante y Castellón –salvo contados pueblos- se hace uso de dos, una fuerte igual a la castellana, que antes se escribía con x en principio de dicción y tj en medio, y otra suave igual á la g italiana que se escribía con j antes de a, o, u, y con g ó j según la etimología antes de e, i; por ejemplo, xaròl, xorís, (hoy charòl, chorís); cotje, ditja, (coche, dicha), con ch fuerte; Jesús, ángel, vaja, enjorn, (Chesús, ánchel, vacha, enchorn), con ch suave ó italiana: en fi de dicción se escribía ig, vaig, reig, roig, puig.
Admitimos con los reformadores el uso del signo ch para los dos sonidos, puesto que estamos seguros de que nadie nos atendería si aconsejáramos que se conservaran la g y la j para el suave y se adoptara la ch para el fuerte: y la usaremos por lo tanto en adelante así en principio y en medio como en fin de dicción.
Esta de las terminaciones en ch y en g es indudablemente la reforma más atrevida que nuestros innovadores han llevado á cabo; transformar ròig (rojo) en ròch, y fòch (fuego) en fòc, ha sido verdaderamente apresurarse demasiado cuando tantos apellidos, pueblos, montes, etc., tienen aún entre nosotros esas desinencias; pero está ya hecho, y cuando Lo Rat Penat no ha logrado que autores dramáticos y periodistas festivos cejen en su empeño, es que el mal no tiene ya remedio; transijamos, pues, y escribamos vach, llech, mich, fuch, junto á Roig, Reig, Cálig, Terrateig, Puig, Solaig, etc.
D
Suena y se escribe como en castellano; téngase muy presente, sin embargo, que ninguna palabra valenciana termina en d: véase al efecto lo que decimos más adelante al tratar de la t.
F
Se pronuncia y escribe como la castellana: nuestra antigua ortografía empleaba en ciertos casos para este sonido el signo ph, como en Joseph, philosophía; pero ya que los castellanos, que también lo usaron, han prescindido de él, prescindamos también nosotros empleando en su lugar la p cuando así se pronuncia como en Chusèp ó su signo propio como en filosofía.
G
Las sílabas ga, gue, gui, go, gu, suenan como en castellano; en cuanto á las ge, gi, y á las terminaciones en ig ya hemos hablado al tratar de la ch.
H
Esta letra es entre nosotros completamente afónica como en Castilla: conviene, sin embargo, conservarla en el lenguaje escrito por razón de etimología como en hòme, (de homo); hedra (de hedera), y aun en medio de dicción como en exhibir, desheretar, etc., como hacen los castellanos.
J
En virtud de lo dicho, al tratar de la ch, debe suprimirse en absoluto la j en el alfabeto valenciano; pero aunque esto es lo racional, ocurre una duda: cuantos en esta tierra se precian de medianamente ilustrados temen dar el sonido de k á la j, como hace el pueblo, en voces tomadas del castellano que llevan este sonido, como en jefe, fijarse (en la acepción de prestar atención á alguna cosa); ¿qué hacemos pues?, ¿conservamos la j, ó decimos sin miedo quefe y ficarse? Nuestra opinión es que debe proscribirse el sonido de la j castellana, y por lo tanto su signo, pues no existe en valenciano.
L, LL
En el valenciano antiguo la l en principio de dicción tomaba algunas veces el sonido de ll: en la actualidad ambas letras siguen en valenciano las reglas del castellano.
M, N
Se pronuncian y escriben como en castellano.
NY, Ñ
En la ortografía clásica valenciana la ny representa el sonido de la ñ castellana; los reformadores la han sustituído por ésta en todos los casos: admitimos la reforma y escribimos, por lo tanto, en adelante añ y reñir en vez de any y renyir.
P
Igual á la castellana: respecto á la ph ya hemos dicho al hablar de la f que ha sido suprimida.
Q
Igual á la castellana: las sílabas cua, cue, cui, cuo, se escribirán siempre con c.
R, RR
En ambos sonidos sigue esta letra las reglas fonéticas y ortográficas de la lengua castellana: arréglese por lo tanto su uso á las prescripciones de la Academia Española.
T
También esta letra se pronuncia y escribe como en castellano; pero se diferencia nuestra prosodia de la de Castilla, en que allí ninguna palabra termina en t y aquí ninguna termina en d: hasta tienen el final en t las que al modificarse adoptan la d: por ejemplo, nebot, cuyo femenino es neboda; bondat, que al adjetivarse forma bondadós.
En muchas comarcas del reino se suprime al hablar la t final cuando va precedida de otra consonante, diciéndose pòn en vez de pònt, mol en vez de molt, pero reaparece, si no en los plurales, en las voces derivadas y hasta en los femeninos, en los diminutivos y en los aumentativos, como molta, moltísim, pontet, pontarró: debe por lo tanto conservarse en el lenguaje escrito.
V
Los valencianos de la capital y de algunos otros pueblos no conocen en lo hablado esta letra, pues la pronuncian exactamente igual á la b: en la mayoría de las poblaciones de Alicante y Castellón conserva la v su pronunciación latina, siendo, no una letra labial como la b, sino labio-dental; es decir, que se pronuncia apoyando ligeramente los dientes superiores sobre el labio inferior; creemos explicar bien su sonido diciendo que la v es á la f como la b es á la p.
A pesar de que en la capital del reino no se diferencian en el lenguaje hablado la b y la v, es indispensable conservar esta última en el escrito, puesto que los castellanos hacen lo mismo, á fin de que, escribiendo al menos, podamos defendernos de la graciosa broma de un sabio francés que decía: “¡O beati hispani dum BIBERE dicunt VIVERE!”
Servirá de guía para no confundir la b con la v, la etimología latina, siempre que no la contradiga un uso constante: por ejemplo, beure, batechar, (de bibere, baptizare); vore, viure, veu, (de videre, vivere, vox). Nótese como excepción á esta regla que en Cataluña y en las comarcas valencianas donde la v se pronuncia, suenan con esta letra los pretéritos imperfectos de la primera conjugación y los tiempos del verbo haver, que en castellano siguen la ley general.
X
Conservamos esta letra para representar su sonido propio de cs como en examen, fluxió, exòtic. En cuanto al sonido que antes tenía en principio de dicción ó precedida de consonante, en medio de ella, el cual según parece venía a ser el de la ch francesa ó mejor el de la sc italiana antes de e, i, creemos que lo ha perdido por completo transformándose según los casos en ch española ó en s precedida ó seguida de la sílaba ei: así de xeròl, xular, se ha hecho cheròl, chular; de Xátiva, xarop, Xixona, Chátiva ó Eisátiva, eisarop, Seisona; de panxa, caputxí, pancha, capuchí.
¿Y de las sílabas aix, eix, oix, uix, qué hacemos? En nuestra humilde opinión debíamos transformar resueltamente la x en s: por más que opinen lo contrario personas que nos merecen el mayor respeto, afirmamos que en dichas sílabas la x toma exactamente el sonido de la s castellana: faixa, reixa, coixo, bruixa, los pronunciamos como un castellano leería faisa, reisa, coiso, bruisa, acentuando, por supuesto la vocal que precede á la i y formando con ambas una sola sílaba: lo único que aquí sucede es que al fundirse la i y la s en un solo sonido, resulta algo que alarma á un oído delicado, pero de ningún modo una letra nueva; sin embargo, seguiremos escribiendo con x esas sílabas ya que así lo hacen muchos de los innovadores, pues no queremos ser más papistas que el Papa, como suele decirse.
Y
Debe seguir en valenciano las reglas que da para el castellano la Academia Española.
Z, Ç
Ni fonética ni gráficamente deben figurar en el alfabeto valenciano.
PARTE PRIMERA
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ANALOGÍA
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GENERALIDADES
Los pocos que hasta ahora se han dedicado al estudio de la lengua valenciana, se han ocupado con preferencia de la Ortografía, creyendo de buena fe que esto era entre nosotros lo más preciso para lograr la perfección posible en lo escrito; pero si se fija la atención en el asunto, se verá bien pronto que lo que importa reglamentar en la escritura valenciana popular, es más que el uso de las letras en las palabras, el de las modificaciones de éstas y las uniones de unas con otras, que es en lo que más se peca.
Convencidos de ello, vamos á dedicar á esta parte de la gramática toda la atención que se merece, pues creemos que una vez conocidas las partes de la oración, todo se reduce á escribir con arreglo á las leyes de la Gramática general, cuyo representante oficial puede ser para nosotros la de la Academia Española, para lo cual sólo se necesita sentido común y un poco de atención: por ejemplo, se escribe en castellano No lo oigo; pues en valenciano se escribirá No hu senc, pero nunca nou senc, puesto que nadie escribe nol oigo ni no loigo: me he enterado, pues en valenciano m’he enterat; jamás menterat, ni m’enterat, ni me enterat, que equivaldría á menterado ó me enterado, que es como suena al hablar.
Llamamos por lo tanto la atención de los escritores valencianos hacia esta parte de la Gramática, seguros de que es aquí la que más importa conocer y la que menos se conoce: quien tiene exacto conocimiento de la etimología de las palabras y de las modificaciones que sufren en virtud de los accidentes gramaticales, no puede escribir mal; pero téngase presente que en cuestiones de etimología, como en todo, tan malo es pasarse como no llegar [(4)].
Una advertencia antes de entrar en materia: ya hemos dicho que no vamos á escribir una Gramática completa porque la creemos innecesaria; así, pues, prescindiremos de definiciones y disquisiciones de Gramática general: quien desee tener una Gramática valenciana completa, que compre el Compendio de la Academia Española y lo encuaderne junto con el presente libro.
CAPÍTULO PRIMERO
DEL ARTÍCULO
Lo mismo que en castellano hay en nuestra lengua dos artículos: el determinado y el indeterminado.
Artículo determinado.- Tiene en el valenciano moderno ó lenguaje popular las formas el en singular y els en plural para el género masculino, la en singular y les en plural para el femenino, y lo para el neutro que carece de plural.
Como en valenciano, lo mismo que en francés y en italiano, se usa el apóstrofo en la unión de algunas palabras, el artículo pierde la vocal en ciertos casos por unirse á la palabra que le precede ó subsigue: por ejemplo, l’home, l’aigua, contra’l chermá, pera’l pare [(5)].
Antiguamente el artículo valenciano tenía las mismas formas que el catalán; es decir, lo en singular y los en plural para el masculino, la en singular y las en plural para el femenino, y lo para el neutro: en la actualidad su forma es la que antes hemos indicado para todo el reino, salvo en algunos pueblos del Maestrazgo.
DECLINACIÓN DEL ARTÍCULO
Singular
Nominativo. El; la; lo.
Genitivo...... Del; de la; de lo.
Dativo........ Al; pera’l; á la, pera la; á lo, pera lo.
Acusativo.... El, al; la, á la; lo, á lo.
Vocativo..... El, ¡oh el!; la ¡oh la!
Ablativo...... De, en, per, sense el, la, lo.
Plural
Nominativo. Els; les.
Genitivo...... Dels; de les.
Dativo........ Als, pera’ls; á les, pera les.
Acusativo... Els, als; les, á les.
Vocativo.... Els, ¡oh els!; les, ¡oh les!
Ablativo..... De, en, per, sense els, les.
Las formas al, del, pel, als, dels, pels, son contracciones de á el, de el, per el, á els, de els, per els.
Artículo indeterminado.- Es el que no determina al nombre á que va antepuesto, y tiene la forma un en singular y uns en plural para el género masculino, y una en singular y unes en plural para el femenino.
CAPÍTULO II
DEL NOMBRE SUSTANTIVO
En lo relativo á divisiones del sustantivo y reglas del género según su significación, debe ajustarse la Gramática valenciana á lo que para el castellano prescribe la Academia Española: en cuanto á las reglas del género por la terminación, sólo podrían darse aquí algunas indicaciones, puesto que no hay en realidad norma fija: atiéndase, pues, para esto, á los diccionarios de nuestra lengua.
FORMACIÓN DE LOS PLURALES
Los sustantivos valencianos que terminan en e, i, o, u, breves ó en consonante (excepto ch y s) forman el plural añadiendo una s al singular: verbigracia: Mestre, mestres; òli, òlis; rey, reys; sombrero, sombreros; sou, sous; sec, secs; perpal, perpals; arrap, arraps; virtut, virtuts; muller, mullers; cánter, cánters; etc.
Los en a breve cambian dicha vocal por la sílaba es; v. gr.: Dòna, dònes; casa, cases; poeta, poetes.
Los femeninos en á aguda toman la misma sílaba sin dejar la á; v. gr.: Troná, tronaes; casá, casaes.
Los masculinos en vocal aguda toman las letras ns para formar el plural; por ejemplo: Chermá, chermáns; be, bens; camí, camíns; meló, melóns; comú, común.
Los femeninos en ó aguda hacen lo mismo; v. gr.: Llisó, llisóns; precausió, precausións.
Los femeninos en é ó en í aguda sólo toman una s: como, fe, fes; hurí, hurís; ó la sílaba es: como fees, huríes.
A los sustantivos que terminan en ch ó s y acentúan la última sílaba, se les añade la sílaba os; v. gr.: Batech, batechos; gòch, gòchos; mich, michos; cabás, cabasos; pes, pesos; permís, permisos; mòs, mòsos; andalús, andalusos; románs, romansos; llèns, llènsos.
Temps no se modifica en el plural, y los en s breves, tampoco, como sintaxis, éxtasis, crisis.
Hòme, orde, òrgue, òrfe, marche y quizá algunos otros similares, forman el plural hòmens, ordens, òrguens, òrfens, marchens, sin duda por reminiscencia del plural latino de que proceden.
Para las relaciones entre masculinos y femeninos, véase lo que indicamos al tratar del adjetivo.
DE LAS VARIAS ESPECIES DE NOMBRES
Primitivos y derivados, simples y compuestos, colectivos, partitivos, proporcionales y verbales.- Nada hemos de decir acerca de todos ellos en el presente libro, pues es aplicable en valenciano cuanto respecto á los castellanos dice la Gramática de la Academia.
Aumentativos y diminutivos.- Las terminaciones más usadas de los aumentativos valencianos pueden reducirse á dos: en as, asa, y en òt, òta: de animal, aminalás, animalòt; de bestia, bestiasa, bestiòta: úsanse, no obstante, algunas otras, como chicorrón, grandullona, etc., tomadas, sin duda, del castellano ó de otras lenguas; pero las verdaderamente valencianas son aquellas dos y las más generales también.
Las de los diminutivos son: et, eta; ico, ica; en especial la primera: de llibre, llibret; de carta, carteta; de gòt, gotico; de botella, botellica: también se usan algunas otras, como animalucho, ratolí, etc., pero no son ya tan generales.
Abundanciales.- Nuestra lengua tiene una clase de nombres sustantivos que no existen en el castellano; de todos los sustantivos genéricos ó comunes que denotan continente, podemos nosotros formar otro que indica abundancia de contenido: por ejemplo, decimos que ve una sequiá d’aigua, cuando la acequia (sequia) viene muy llena; que nos hemos comido una platerá d’arròs ó bebido una gotá de vi cuando el plato ó el vaso (plat, gòt) estaban muy llenos; una cabasá de tarònches, una siná de figues, etc., etc.
Formamos igualmente abundanciales algunas veces que indican, no plenitud de continente, sino muchedumbre de unidades de la misma especie; así decimos, que á uno le ha salido una granullá ó una pigotá, por los muchos granos ó pústulas variolosas que padece; ó bien que hemos hecho una caragolá ó una buñolá, por la abundancia de caracoles ó buñuelos que en la fiesta se han consumido.
La lengua castellana tiene como una reminiscencia de esto, en las voces riada, tazón, dineral y muy pocas más; pero de ningún modo ofrece la generalidad que entre nosotros tiene esta clase de nombres.
Como se habrá notado en los ejemplos anteriores, los abundanciales tienen siempre la desinencia en á aguda, ya porque acentúan la que ya tiene su primitivo, ya porque cambian en á la vocal en que aquél termina, ya porque la añaden sola ó con otras letras cuando termina en consonante: como de safa, safá; de sombrero, sombrerá; de peròl, perolá; de plat, platerá. Algunos suponen que esta terminación es un vulgarismo, y que la verdadera desinencia de los abundanciales debe ser en ada: de esto trataremos con alguna detención al ocuparnos del participio.
También tienen la misma terminación los sustantivos derivados que indican la acción de golpear y que en castellano suelen terminar en azo ó en ada: como de pedra, pedrá; de bastó, bastoná; de sabre, sabrá; de puñ, puñá, etc.
CAPÍTULO III
DEL NOMBRE ADJETIVO
Lo mismo que en castellano tenemos en valenciano adjetivos de dos terminaciones ó de una sola: de dos, como bò, bòna; de una, como gran. Hay que advertir, que muchos de los que en Castilla tienen la misma desinencia para los dos géneros, la mudan entre nosotros al pasar del masculino al femenino; por ejemplo: pobre, pòvre, pòvra; verde, vèrt, vèrda; valiente, valent, valenta, y como este último, todos los que tienen la misma desinencia: las clases ilustradas evitan, sin embargo, el modificar los femeninos intelichent, prudent, present, ausent y algunos otros.
Los en al [(6)], ant, ar y as son inmodificables; v.gr.: formal, legal, constant, amant, particular, regular, capás, ferás: exceptúanse mal, sant, car y ras, que hacen mala, santa, cara y rasa, y los en as cuando son aumentativos, como grandás, grandasa; blanás, blanasa.
Tampoco se modifican los en ble, como amable, endeble, temible, noble.
REGLAS PARA LA FORMACION DEL FEMENINO
Los masculinos terminados en e y en o breves cambian dichas vocales en a para el femenino; v. gr.: tèndre, tèndra; tonto, tonta: se exceptúan chove, vèrche, y algún otro que conservan la misma terminación en ambos géneros.
Los en u breve la cambian en va; v. gr.: viu, viva; blau, blava; escláu, esclava: exceptúase suáu que no se modifica.
Los en vocal aguda hacen el femenino en na; v. gr.: cristiá, cristiana; ple, plena; fadrí, fadrina; queixó, queixona; algú, alguna.
De los terminados en consonante puede decirse, como regla general, que se les añade una a para formar el femenino; por ejemplo: sanser, sansera; cantor, cantora; ròch, ròcha; ensés, ensesa; selós, selosa; còmic, còmica; presís, presisa. Aunque de dèbil, fásil y felís suele formar el pueblo dèbila, fásila y felisa, es más común no modificarlos.
Para los terminados en t debe tenerse presente la pronunciación de sus similares castellanos, pues sabido es que entre nosotros se pronuncian y escriben con t final, no sólo los que en su origen tienen esta letra, sino también los que tienen d, y estos recobran la d al modificarse: así, mòrt (muerto) hace mòrta; fòrt (fuerte), fòrta; alt (alto), alta; pero sort (sordo) hace sorda; mut (mudo), muda; buit (buido?), buida; cabut (cabezudo), cabuda. Es la mejor regla que puede darse, pues apenas tiene excepciones.
Para los en at, it, ut, véase lo que decimos en los participios.
También en los que terminan en c ocurre algo parecido; algunos mudan la c en g para el femenino; v. gr.: flac (flaco) hace flaca; blanc (blanco), blanca; ric (rico), rica; pero llarc (largo), llarga; amic (amigo), amiga; llec (lego), llega. Gròc hace gròga; poruc, poruca y poruga.
Estas reglas pueden servir para los sustantivos que forman femenino; v. gr.: mestre, mestra; amo, ama; chermá, chermana; padrí, padrina; pastor, pastora; gos, gosa; gat, gata; sac, saca.
Sin embargo, los sustantivos en ant, al y ar no siguen la regla de los adjetivos aun cuando sean homónimos: así decimos, regla cheneral, clase militar, palmera chagant; pero al hablar de mujeres decimos una chenerala, una militara, una chaganta.
Bò, algú, ningú terminan en n cuando se anteponen al sustantivo; v. gr.: bòn hòme, algún día, ningún fadrí. Mal y gran no se modifican.
Para la formación de plurales sigue el adjetivo las mismas reglas que el sustantivo: así tèndre, raro, formal, antic, hacen tèndres, raros, formals, antics; bòna y rara, bònes y rares; sa y ple, sans y plens, etc., etc., chove y vèrche hacen chovens y vèrchens.
DE LAS VARIAS ESPECIES DE ADJETIVOS
Primitivos y derivados, simples y compuestos, numerales, verbales, positivos, comparativos y superlativos.- Son aplicables al valenciano las reglas de la Gramática castellana: es inútil advertir que las desinencias valencianas son, sin embargo, diferentes de las castellanas; pero las leyes de modificación son las mismas. Los comparativos y superlativos que tienen voz diferente de su positivo, son entre nosotros muy parecidos á los castellanos, machor, menor, millor, pichor, máxim, mínim, etc.: la desinencia de los superlativos es ísim, ísima.
Aumentativos y diminutivos.- Se forman de los adjetivos como de los sustantivos.
CAPÍTULO IV
DEL PRONOMBRE
Pronombres personales.- Son tres: yò, tu, ell, nosatros, vosatros, ells, de primera, segunda y tercera persona respectivamente: los dos primeros yò, tu, nosatros, vosatros, son comunes á los géneros masculino y femenino, lo mismo en el singular que en el plural; el tercero tiene desinencia femenina en ambos números; ell, ella, ells, elles. Se declinan de este modo:
PRIMERA PERSONA
Singular, masculino y femenino
Nominativo. Yò.
Genitivo...... De mi.
Dativo......... Me, á mi ó pera mi.
Acusativo.... Me ó á mi.
Ablativo...... De, en, per, sense mi.
Plural, masculino y femenino
Nominativo. Mos ó nosatros.
Genitivo...... De nosatros.
Dativo......... Mos, á nosatros ó pera nosatros.
Acusativo.... Mos ó á nosatros.
Ablativo...... De, en, per, sense nosotros.
SEGUNDA PERSONA
Singular, masculino y femenino
Nominativo. Tu.
Genitivo...... De tu.
Dativo......... Te, á tu ó pera tu.
Acusativo.... Te ó á tu.
Vocativo..... Tu.
Ablativo...... De, en, per, sense tu.
Plural, masculino y femenino
Nominativo. Vos ó vosatros.
Genitivo...... De vosatros.
Dativo......... Vos, á vosatros ó pera vosatros.
Acusativo.... Vos ó á vosatros.
Vocativo..... Vosatros.
Ablativo...... De, en, per, sense vosatros.
TERCERA PERSONA
Singular masculino
Nominativo. Ell.
Genitivo...... D’ell.
Dativo......... Li, á ell ó pera ell.
Acusativo.... El, lo, á ell.
Ablativo...... De, en, per, sense ell.
Plural masculino
Nominativo. Ells.
Genitivo...... D‘ells.
Dativo......... Els [(7)], á ells ó pera ells.
Acusativo.... Els á ells.
Ablativo...... De, en, per, sense ells.
Singular femenino
Nominativo. Ella.
Genitivo...... D‘ella.
Dativo......... Li, á ella ó pera ella.
Acusativo.... La á ella.
Ablativo...... De, en, per, sense ella.
Plural femenino
Nominativo. Elles.
Genitivo...... D‘elles.
Dativo......... Els [(8)], á elles ó pera elles.
Acusativo.... Les á elles.
Ablativo...... De, en, per, sense elles.
OBSERVACIONES
Escribimos yo y no jo, no sólo porque así suena al hablar, sino porque así se escribió hasta el siglo XVI: el jo debió ser efecto de la influencia francesa en Cataluña.
Mi, tu y ell personales, no deben acentuarse en valenciano, puesto que no pueden confundirse con los posesivos y el artículo, que es lo que obliga á acentuarlos en castellano.
Cuando me, te y lo se posponen al verbo, se afijarán á él como en castellano y se escribirán, según terminare en vocal ó consonante, de este modo: llévame, pòrtam; quiéreme, vullme; hay que tomarte ó dejarte, hiá que pendret ó deixarte; míral, duslo.
Debe tenerse presente que en valenciano, casi no se afijan los pronombres al verbo, mas que en infinitivo é imperativo: así nunca decimos dicte (dígote) ó portaret (llevaréte), sino te dic ó te portaré.
Antes ó después de otras voces que llevan vocal en principio ó fin de dicción, se apostrofarán; v. gr.: si m’estimes no’m disgustes; tu l’escoltes perque t’adula; no’t chires que’t miren.
Aunque parece que la forma contracta de nosotros ha de ser nos, hemos adoptado el mos, porque así es en realidad como se pronuncia en todo el reino [(9)]; mos y vos pierden la s final cuando van seguidos de la partícula en, que perdiendo á su vez la e, se afija al pronombre; v. gr.: mon anem en vez de mos en anem (nous en allons en francés); anevon, en vez de anevos en (allez-vous en en francés); mon has donat pòc; prenevon més [(10)].
Las formas ens por mos y us en lugar de vos, muy usadas en Cataluña y antiguamente también en Valencia, han desaparecido de nuestro lenguaje hablado: asimismo ha desaparecido el genitivo del plural de la tercera persona llur y llurs equivalente al illorum latino, leur francés y loro italiano.
El pronombre neutro que sólo se usa en valenciano como pasivo, adopta la forma ho si va precedido de consonante y hu si se junta á vocal; verbigracia: Haz lo que te mando: No quiero hacerlo, ó No lo quiero hacer. Fes lo que te mane: No vullc ferho ó No hu vullc fer. Míralo bien: mirahu be. Dejémoslo estar: deixemho estar.
La forma castellana si de genitivo, dativo y ablativo de tercera persona no tiene uso en valenciano, sino en algunas frases tomadas probablemente del castellano; como tornar en sí, estar fòra de sí; generalmente se sustituye por ell mateix: como, guardólo para sí; ho guardá pera ell mateix; vino consigo, vinguí en ell mateix. La forma se de acusativo tan solo se usa unida á los verbos en impersonal y á los reflexivos y recíprocos; v. gr.: se diu, se parlava, l’ambisiós s’engaña, ell y ella se cartechen: en los demás casos no tiene el uso que en castellano; por ejemplo: se la leí, li la llichguí; se lo conté, li hu vach contar; dáselo, dónalihu.
Pronombres demostrativos.- Son tres: este, eixe, aquell; esta, eixa, aquella; asò, això, allò, en el singular: estos, eixos, aquells; estes, eixes, aquelles, en el plural.
Cuando este, eixe, esta, eixa, preceden al adjetivo atre, suelen formar con él una sola palabra; estatre, eixatre, estrata, eixatra: algunos, sin embargo, prefieren apostrofarlos en esta forma: est’atre, eix’atra.
Otro pronombre demostrativo tenemos en valenciano sin equivalente en castellano, y que á pesar de su mucha importancia y su constante uso en el lenguaje popular está muy poco estudiado; nos referimos al pronombre en ó ne: este pronombre, aunque muchos lo creen neutro, es en realidad común á los tres géneros y lo usamos para determinar un sustantivo, siempre genérico y divisible, sobreentendido en la oración; v. gr.: Dónam tabaco: No ne tinc; es decir, no tinc tabaco. Envíam farina: No me’n queda; esto es, no’m queda farina.-Y blat, ¿ne vòls? No’n necesite.-¿Vols algo més? Ya’n tinc pròu de tot.
Cuando en ó ne va unido á ciertos verbos reflexivos, no es pronombre: hablaremos de él más adelante.
Pronombres posesivos.- Son los siguientes: meu, meua, nostre y nostra, de primera persona; teu, teua, vostre, vostra, de segunda; seu y seua, de tercera en singular y plural: antiguamente el plural de tercera persona era llur y llurs; pero hoy es completamente desusado, como decimos antes [(pág 45)].
Así como en castellano se transforman los posesivos cuando preceden al nombre en mi, tu, su, para los dos géneros, en valenciano adoptan diferente desinencia, según sean masculinos ó femeninos, tanto en singular como en plural: decimos, pues, mon, ton, son, ma, ta, sa, para el singular; mos, tos, sos ó mons, tons, sons y mes, tes, ses, para el plural. Hay que advertir, sin embargo, que de día en día se va haciendo más raro el uso de estos pronombres; los de plural especialmente apenas se emplean ya en la mayor parte del reino; casi nadie dice mos llibres ó tes sabates, sino els meus llibres, les tehues sabates: en cuanto á los de singular, se usan aún bastante, pero casi exclusivamente al hablar de parientes: se dice mon pare, mon fill, ta mare, ta chermana; pero no mon mestre, ta modista; menos se usan aún al tratar de cosas, con rarísimas excepciones, pues si bien se dice ma casa, casi nadie dice mon sombrero ó ma camisa, mon hòrt ó ma taula, sino el meu sombrero, la meua camisa, etc.
Pronombres relativos.- Son en valenciano qui, quin, quina, que, cual.
Qui y que cuando son interrogativos deben acentuarse; por ejemplo, ¿quí es? ¿qué vols?
Cual va siempre precedido del artículo el, la, lo; en los demás casos el cual castellano se traduce por quin, quina; v.gr.: Uno de estos pañuelos, no sé cuál, es para mí: un d’estos mocadors, no sé quín, es pera mí: De las dos hermanas, ¿á cuál prefieres? de les dos chermanes, ¿á quína vóls més?
Algunas persones suelen emplear el pronombre cuyo hablando en valenciano; pero creemos que esto no es más que un castellanismo.
Pronombres indeterminados.- Algú, ningú, cuansevòl.
Algú y ningú equivalen á los castellanos alguien y nadie; no deben, por lo tanto, confundirse con algún, alguna, ningún, ninguna, que son adjetivos.
El pronombre cuansevòl, equivalente á cualquiera, es invariable.
Un ó ú, una, uns, unes, se emplean también algunas veces como pronombre indeterminado.
CAPÍTULO V
DEL VERBO
Siendo el verbo la parte más variable de la oración, es la que en el lenguaje popular se presta á mayores abusos; aquí en esta región, donde nunca se ha legislado, suele adoptar formas tan diferentes, que para indicarlas todas habría necesidad de escribir tantas Gramáticas como pueblos hablan el valenciano: así, pues, hemos procurado ir escogiendo lo que nos ha parecido más aceptable, prefiriendo siempre en lo dudoso lo regular á lo irregular, y en igualdad de circunstancias, lo de Valencia á lo de fuera y las formas de las clases ilustradas (siempre que no sean castellanismos) á las del pueblo indocto.
Como en todas las Gramáticas empieza el estudio del verbo con numerosas definiciones y explicaciones de Gramática general acerca de lo que es verbo sustantivo y adjetivo, activo, neutro, reflexivo, regular, irregular, etc., etc., modos, tiempos, personas y demás mecanismos de la conjugación, creemos muy del caso recordar á nuestros lectores la advertencia que hemos hecho en la [pág. 32], á fin de que no se tache de incompleto el presente artículo: puesto que cuantos lean este libro han de ser por lo general personas versadas en la Gramática castellana, la supresión que hacemos es antes beneficiosa que perjudicial, y además de esto, perfectamente lógica, ya que este libro es, más que una Gramática valenciana, un estudio comparativo de nuestra lengua con la castellana.
Algo hemos de decir, sin embargo, respecto de la conjugación de los verbos valencianos; no hemos podido encontrar de ningún modo en nuestro lenguaje hablado algunas formas del subjuntivo castellano y las hemos suprimido por lo tanto en nuestras conjugaciones; sin embargo, si alguien nos convence de que se usan, no tenemos el menor inconveniente en admitirlas: dichas formas son la tercera del pretérito imperfecto de subjuntivo y el futuro imperfecto del mismo modo; es decir, las castellanas amase, amare; temiese, temiere; partiese, partiere: la primera se usó antiguamente y aun se usa hoy en Cataluña, pero no en la región valenciana; la segunda creemos que no se ha usado nunca, se sustituye tal vez con la primera forma del pretérito imperfecto: (en esto de pretéritos y futuros condicionales habría mucho que decir y retocar en casi todas las Gramáticas, empezando por la de la Academia Española).
Las conjugaciones valencianas deben reducirse á tres como las castellanas: la primera en ar, la segunda en re ó er, la tercera en ir. Al frente de cada una de ellas indicaremos sus principales modificaciones.
VERBOS AUXILIARES
Lo mismo que en castellano los verbos propiamente auxiliares en nuestra lengua son haver y ser; aunque otros, de que luego hablaremos, hagan el oficio de tales en algunos casos, especialmente el verbo anar en el pretérito perfecto.
DEL VERBO HAVER [(11)]
Este verbo auxiliar tiene también los caracteres de activo y de impersonal.
MODO INDICATIVO
Presente
Yò...... he ó yò ha.
Tu...... has
Ell....... ha (en impersonal hia).
Nosatros. ham ó havem.
Vosatros. hau ó havéu.
Ells......... han (en impersonal hian).
Pretérito imperfecto
Yò...... había. Nosatros. havíem.
Tu...... havíes. Vosatros. havíeu.
Ell....... havía. Ells......... havíen.
Pretérito perfecto
Yò...... haguí ó vach haver.
Tu...... hagueres ó vas haver.
Ell....... hagué ó va haver.
Nosatros. haguerem ó varem haver.
Vosatros. haguereu ó vareu haver.
Ells......... hagueren ó varen haver.
Futuro simple
Yò...... hauré. Nosatros. haurem.
Tu...... haurás. Vosatros. hauréu.
Ell....... haurá. Ells......... haurán.
Este verbo carece de imperativo como auxiliar, pero téngase presente que como activo suele suplir al verbo tindre, especialmente en la segunda persona del singular; casi nadie dice te ó tin, sino hias; (la forma chas nos parece impropia).
MODO SUBJUNTIVO
Presente
Yò...... hacha. Nosatros. haguem ó háchem.
Tu...... haches. Vosatros. haguéu ó hacheu.
Ell....... hacha. Ells......... hachen.
Pretérito imperfecto
Yò...... haguera y hauría.
Tu...... hagueres y hauríes.
Ell....... haguera y hauría.
Nosatros. haguerem y hauríem.
Vosatros. haguereu y hauríeu.
Ells......... hagueren y hauríen.
Gerundio. . . . . . . . . Havent.
Participio. . . . . . . . . Hagut.
VERBO SER
Indicativo; presente
Yò...... soc. Nosatros. som.
Tu...... eres. Vosatros. sou.
Ell....... es. Ells......... son.
Pretérito imperfecto
Yò...... era. Nosatros. érem.
Tu...... eres. Vosatros. ereu.
Ell....... era. Ells......... eren.
Pretérito perfecto
Yò......siguí ó vach ser
Tu......sigueres, fores ó vas ser
Ell....... sigué, fon ó va ser
Nosatros. siguérem, forem ó várem ser.
Vosatros. siguereu, foreu ó vareu ser.
Ells......... sigueren, foren ó varen ser.
Futuro simple
Yò...... seré. Nosatros. serem.
Tu...... serás. Vosatros. seréu.
Ell....... será. Ells......... serán.
Imperativo
Siguem ó sigam nosatros.
Sigues tu. Siguéu ó sigáu vosatros.
Siga ell. Siguen ells.
Subjuntivo presente
Yò...... siga. Nosatros. siguem ó sigam.
Tu...... sigues. Vosatros. siguéu ó sigáu.
Ell....... siga. Ells.......... siguen.
Pretérito imperfecto
Yò...... fora ó seria. Nosatros. forem ó seríem.
Tu...... fores ó seríes. Vosatros. foreu ó seríeu.
Ell....... fora ó sería. Ells......... foren ó seríen.
Gerundio . . . . . . . .Sent.
Participio. . . . . . . Sigut.
Además de estos dos verbos hay algunos otros que, lo mismo que en castellano, son también auxiliares para la formación de los tiempos compuestos de otros verbos; por ejemplo: tinc qu’anar á misa; quedá resòlt el negòsi; deixem estar que diguen; devía d’estar así.
Pero tiene nuestra lengua otro auxiliar mucho más característico que éstos y del cual debemos ocuparnos con más detención porque no existe en la castellana; es este el verbo anar, con cuyo presente de indicativo (especial como auxiliar y diferente del que tiene como verbo activo) formamos los pretéritos perfectos de indicativo, siendo tan común su uso, que hay comarcas muy extensas en donde no se emplea nunca el tiempo simple; en la Plana, por ejemplo, ningún hijo del país dice parlí ó cantárem, sino vach parlar ó varem cantar. Las desinencias que se dan á este auxiliar son diferentes según los pueblos, pero en este libro sólo usamos una por parecernos la más usual y la más conforme con lo preceptuado en las Gramáticas catalanas: vamos, sin embargo, á poner aquí un ejemplo para indicarlas todas.
Pretérito perfecto del verbo ser
Yò.......... vach ser.
Tu.......... vas ser, vares ser ó vaes ser.
Ell........... va ser.
Nosatros. vam ser, váem ser ó várem ser.
Vosatros. vau ser, váeu ser ó vareu ser.
Ells.......... van ser, vaen ser ó varen ser.
DE LOS VERBOS REGULARES
PRIMERA CONJUGACIÓN
Los verbos que pertenecen á la primera conjugación hacen el infinitivo en ar, el gerundio en ant, el participio en at, la segunda persona del singular del imperativo en a suave, y el singular del presente de subjuntivo en e, es, e.
Advertimos aquí de una vez para todas las conjugaciones, que haremos en éstas caso omiso de ciertas modificaciones que se hacen en varios pueblos, y pondremos tan solo las desinencias que creamos más propias y generales: así en esta conjugación terminaremos en e la primera persona del singular del presente de indicativo, aunque algunas comarcas, como el Maestrazgo, la terminan en o (yò parlo), y en a la tercera del mismo tiempo y la primera y tercera del pretérito imperfecto que en Castellón y algunos pueblos de su distrito terminan en e (ell parle, yò parlave, ell parlave).
EJEMPLO DE LA PRIMERA CONJUGACIÓN
PARLAR
Indicativo presente