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ES PROPIEDAD

RUBÉN DARIO

LIRA PÓSTUMA

VOLUMEN XXI DE LAS OBRAS COMPLETAS ADMINISTRACIÓN EDITORIAL «MUNDO LATINO» MADRID


«PAX»

En sangre y en llanto está la tierra antigua.

La Muerte cautelosa, o abrasante o ambigua

pasa sobre las huellas

del Cristo de pies sonrosados

que regó lágrimas y estrellas.

La humanidad, inquieta,

ve la muerte de un papa y el nacer de un cometa

como en el año mil.

Y ve una nueva torre de Babel

desmoronarse en hoguera cruel

al estampido del cañón y del fusil.

«¡Matribus detestata!» Madre negra

a quien el ronco ruido alegra

de los leones: Palas,

odiosa a las dulces mejillas,

puesto que das las flechas y las balas;

abominada seas

por los corrientes siglos y fugaces edades,

porque a pesar de todo, tus fuertes potestades

sucumbirán al trueno de oro de las ideas.

Amontonad bibliotecas,

poblad las pinacotecas

con los prodigios del pincel

y del buril y del cincel.

Hace la evocación de Homero, Vinci, Dante

para que vean el

espectáculo cruel

desde el principio hasta el fin:

¡La quijada del rumiante

en la mano de Caín

sobre la frente de Abel!...

* * * * *

Se grita: ¡Guerra Santa!

acercando el puñal a la garganta,

o sacando la espada de la vaina;

y en el nombre de Dios,

casas de Dios en Reims y Lovaina

¡las derrumba el obús 42!...

¡No, Reyes! Que la guerra es infernal es cierto;

cierto que duerme un lobo

en el alma fatal del adanida;

mas también Jesucristo no está muerto.

¡Y contra el homicidio, el odio, el robo,

el es la Luz, el Camino y la Vida!...

* * * * *

¡Emperadores! ¡Reyes! ¡Presidentes! la hora

llegará de la Aurora.

Pasarán las visiones de Durero;

pasarán de Callot los lansquenetes,

los horrores de Goya, el visionario,

en la memoria amarga de la tierra.

Pasará de la guerra el tigre fiero,

se olvidarán obuses y mosquetes,

y ante la sacra sangre del Calvario

se acabarán las sangres de la guerra.


Pájaros de las islas, ¡oh pájaros marinos!

vuestros revuelos, con

ser dicha de mis ojos, son problemas divinos

de mi meditación.


PÁJAROS DE LAS ISLAS.....

Pájaros de las islas, en vuestra concurrencia

hay una voluntad,

hay un arte secreto y una divina ciencia,

gracia de eternidad.

Vuestras evoluciones, academia expresiva,

signos sobre el azur,

riegan a Oriente ensueño, a Occidente ansia viva,

paz a Norte y a Sur.

La gloria de las rosas y el candor de los lirios

a vuestros ojos son,

y a vuestras alas líricas son las brisas de Ulises,

los vientos de Jasón.

Almas dulces y herméticas que al eterno problema

sois en cifra veloz

lo mismo que la roca, el huracán, la gema,

el iris y la voz.

Pájaros de las islas, ¡oh pájaros marinos!

vuestros revuelos, con

ser dicha de mis ojos, son problemas divinos

de mi meditación.

Y con las alas puras de mi deseo abiertas

hacia la inmensidad,

imito vuestros giros en busca de las puertas

de la única Verdad.


A UNA COLOMBIANA

Sabe: más de una amorosa

Rosa

ante tu frente risueña

sueña.

Dando su amable doctrina

trina

el ruiseñor ante ti,

y

el que se acerca a tu llama

ama.


LA VIDA Y LA MUERTE

Quién nos brinda la urna henchida?

¿Quién nos da la estrella escondida?

¿Quién le da sangre al Panida?

La Vida.

¿Quién la copa fragante vierte?

¿Quién detiene el paso a la suerte?

¿Quién a la Esperanza pervierte?

La Muerte.


PORTEÑA

Ayer el pavimento sonoro de Florida

sintió trotar el tronco de potros de Inglaterra

que arrastran la victoria donde al amor convida

la faz de la morocha más linda de esta tierra.

El coche se perdía camino de Palermo,

cuando miré a mi lado, sentada en su cupé,

a una divina rubia que, como un niño enfermo,

tenía triste y pálida su faz de rosa te.

De esta visión porteña quedó en mi mente escrita

la página vibrante que es hoy una canción

a tus azules ojos, celeste Margarita,

a tus miradas negras, hermana de Mignon!


TRISTE, MUY TRISTEMENTE...

Un día estaba yo triste, muy tristemente

viendo cómo caía el agua de una fuente;

era la noche dulce y argentina. Lloraba

la noche. Suspiraba la noche. Sollozaba

la noche. Y el crepúsculo en su suave amatista,

diluía la lágrima de un misterioso artista.

Y ese artista era yo, misterioso y gimiente,

que mezclaba mi alma al chorro de la fuente.


es un ritmo de onda de mar.


Oh, miseria de toda lucha por lo finito!

es como el ala de la mariposa

nuestro brazo que deja el pensamiento escrito.

Nuestra infancia vale la rosa,

el relámpago nuestro mirar,

y el ritmo que en el pecho

nuestro corazón mueve,

es un ritmo de onda de mar,

o un caer de copo de nieve,

o el del cantar

del ruiseñor,

que dura lo que dura el perfumar

de su hermana la flor.

¡Oh, miseria de toda lucha por lo finito!

el alma que se advierte sencilla y mira claramente

la gracia pura de la luz cara a cara,

como el botón de rosa, como la coccinela,

esa alma es la que al fondo del infinito vuela.

El alma que ha olvidado la admiración, que sufre

en la melancolía agria, olorosa a azufre,

de envidiar malamente y duramente, anida

en un nido de topos. Es manca. Está tullida.

¡Oh, miseria de toda lucha por lo finito!


ALBUM

A Regina Alcalde de Zafra.

Corre, Atalanta, corre, y tu rosas al viento

dejen de su perfume la embriagadora estela;

corre, Atalanta, corre, vuela, Atalanta, vuela

veloz como el relámpago o como el pensamiento.

Deja atrás las montañas pintorescas,

en donde Diana

y sus ninfas hermosas,

al triunfo de la lírica mañana,

se coronan de rosas

frescas.

Y cuando hayas dejado el terrestre elemento,

vuela sobre la mar como las golondrinas,

y bajo las estrellas que en su azul firmamento

se coronan de rosas diamantinas.

Y en lo azul infinito, detén tu raudo empeño

cuando llegues a la isla en donde mora

una princesa que un día vió un Simbad del Ensueño

que se guió por la huella del carro de la Aurora.

¡Atalanta, alma mía!

¡Alma mía, Atalanta!

Es allí donde eternamente canta

su noche un ruiseñor, una alondra su día.

Hay un jardín y en el jardín hay una

fuente donde se abrevan

pavorreales del Sol y cisnes de la Luna.

Limoneros fragantes sus azahares nievan

y regula las horas una invisible lira.

Y en un palacio de oro maravilloso mira

a la bella señora

que nostálgica mora;

y dile de mi parte si ha llegado la hora

que mi espíritu anhela...

Y si dice que sí, ven al momento.

Corre, Atalanta, corre, vuela, alma mía, vuela

veloz como el relámpago y como el pensamiento...


MARÍA

Sol y solera sabía

que tenía

esta María

foco de miel ilusiones

pero

lo que a otro poeta espero

es el fiero

querer de los corazones.

Todo está lleno del día

María.

La voz de un clarin va

allá

para decirte de amor

y de dolor

y para seguir tu suerte

¡hasta la muerte!

¡María!

Aún encuentro todavía

una expresión

que te da mi corazón

que saca de su pensar

pesar

que saca del sentimiento

viento.

No, ya no siento ni amo,

mas acepta lo que ofrezco

fresco

atado en mi fresco ramo

¡amo!


para tus mujeres huríes,


A LA REPUBLICA DOMINICANA

I

Olor a nardos y olor a rosa,

lo que adivino, lo que distingo,

el sol, los pájaros, la mariposa,

Santo Domingo, Santo Domingo.

Yo te adivino, yo te distingo

lo que algún día me puedas ser,

Santo Domingo, Santo Domingo,

que yo algún día te pueda ver.

Dios permitiera que yo algún día

llegara a costas que bellas son,

por sus historias, su melodía,

sus entusiasmos y su Colón.

* * * * *

¡Oh República Dominicana!

Tú que debieras estar,

como una Virgen en su altar,

en toda patria americana;

Tú, que eres la sublime hermana

que nos dió nuestro despertar,

mereces la voz soberana:

¡Toda la tierra y todo el mar!

II

Brillantes, oro y rubíes,

República Dominicana,

sé cómo orgullosa y ufana

te muestras bella y sonríes.

Tienes para tus hombres fieros,

para tus mujeres uríes,

las palmas de los cocoteros,

las alas de los colibríes.

Santo Domingo, vió una vela

allá, en la Academia, Platón,

y eso anunció la carabela

que llevó a tu tierra Colón.


LA GRAN COSMÓPOLIS

(Meditaciones de la madrugada.)

Casas de cincuenta pisos,

servidumbre de color,

millones de circuncisos,

máquinas, diarios, avisos