Notas del Transcriptor
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COLECCIÓN
DE
DOCUMENTOS INÉDITOS
DE ULTRAMAR.
COLECCIÓN
DE
DOCUMENTOS INÉDITOS
RELATIVOS AL DESCUBRIMIENTO, CONQUISTA Y ORGANIZACIÓN
DE LAS
ANTIGUAS POSESIONES ESPAÑOLAS DE ULTRAMAR.
SEGUNDA SERIE
PUBLICADA POR LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.
TOMO NÚM. 6.
III
DE LA ISLA DE CUBA.
MADRID
EST. TIPOGRÁFICO «SUCESORES DE RIVADENEYRA»
IMPRESORES DE LA REAL CASA
Paseo de San Vicente, 20
1891
INTRODUCCIÓN.
Durante la impresión del tomo II de Documentos de Cuba parecieron algunos de que no hay constancia en el Archivo de Indias, y por no interrumpir el orden cronológico se reservaron para principio de este tercero, donde se insertan, siendo más de notar entre ellos tres memoriales del P. Fr. Bartolomé de las Casas presentados el año 1516, proponiendo remedio á las necesidades de la isla, y principalmente al mal tratamiento de los indios.
Decía el representante[1], que por el trabajo excesivo de las minas de oro habían muerto siete mil indígenas en el espacio de tres ó cuatro meses; noticia evidentemente exagerada, como solían serlo las que el buen Obispo de Chiapa redactaba con propósito de estimular á los Consejeros reales á reprimir las libertades de los conquistadores y encomenderos primitivos. Los procuradores de la isla de Cuba protestaron contra la exactitud de tales informaciones, por las que se podría creer que la explotación de sus lavaderos había tenido una importancia que jamás alcanzó.
No dejaría ciertamente de influir el trabajo en la disminución de aquellos indígenas, que á ninguno estaban acostumbrados. Años después informaba el Licdo. Vadillo, que se acababan á más andar[2], pero á ello concurrían el cambio de lugar, de hábitos y de alimentación, las enfermedades epidémicas y los alzamientos.
Es de presumir que los memoriales del P. las Casas contribuyeron á la expedición de Cédulas reales y ordenanzas, prohibiendo en absoluto echar indios á las minas, por más que los encomenderos, sostenidos por las autoridades civiles y eclesiásticas, quisieran probar que antes que perjudicial les era provechoso el ejercicio minero, entreteniendo sus ocios y librándoles de vicios y tentaciones. De todos modos, las ordenanzas dictadas sucesivamente, limitando al servicio doméstico las labores, y decretando al fin la libertad completa, tanto de los indios cubanos de repartimiento como de los que por esclavos se habían llevado abusivamente de otras islas ó del Continente, resistidas con tenacidad por la lucha del interés contra la razón, como acreditan los documentos del tomo precedente y los que aquí siguen, hubieron de cumplirse, por la perseverancia con que el Gobierno de la nación las sostuvo sin contemplaciones[3] y sin atender á los pronósticos repetidos de ruina y de miseria.
Por evitarlas con tiempo se trasladaron al Perú y á Tierra Firme algunos vecinos cuya falta, unida á la de los que formaron la expedición de Hernando de Soto á la Florida, con saca de mucho ganado caballar y vacuno, aceleró la decadencia.
En la visita pasada por el Obispo el año 1544, se computó la población de la isla en 660 españoles, poco más de 1.000 indios y 840 negros[4]. Baracoa, Trinidad y Santi Spiritus se habían despoblado y repoblado con mala fortuna, no siendo muy buena la de Puerto-Príncipe. Solamente tres centros daban señales de vitalidad; Bayamo, sostenida por la agricultura y ganadería; Santiago, al amparo de las autoridades á que daba residencia, y la Habana, porque el puerto servía de escala y carenero á la navegación de Nueva España y Tierra Firme. En la segunda de estas poblaciones, la obligación impuesta á todo el que tuviera repartimiento de indios, de construir casa de piedra ó ladrillo, había mejorado la edificación primitiva de caña y paja[5]. En la última se había cuadruplicado el vecindario y empezaban á cubrirse sus necesidades; sin embargo, las rentas reales en total no alcanzaron ya el año 1539 á cubrir el gasto de los dos mil pesos á que ascendían los sueldos y pensiones[6].
El estado efectivo de la isla en estos tiempos, la escasez de sus recursos y aun la disposición de los terratenientes, mal avenidos y no mejor gobernados, se hacen notorios por el hecho sólo de no poder resistir el ataque de corsarios de escasa fuerza, atraídos por la fama general de riqueza de las Indias.
Uno entró en el puerto de Santiago el año 1538, y gracias á la rara circunstancia de hallarse cargando cueros un mercante español (porque años se pasaban sin parecer ninguno), y á que disparó algunos cañonazos, se volvió á la mar sin hacer daño[7], pero en la Habana no halló obstáculo parecido; se apoderó sin resistencia de la población y la saqueó sin gran provecho[8]. Con el escarmiento, se construyó allí un simulacro de fortaleza, torre de piedra cercada de tapial y terraplén sin foso, donde se montaron seis piezas de artillería que ni daban confianza á los del pueblo ni menos temor á los extraños. Así lo dijeron los vecinos al Gobierno del Emperador al declararse la guerra con Francia en 1442, pidiendo urgentemente y con repetición artillería y armas con que defenderse[9]. Estos elementos fueron concedidos, no así enviados[10], de modo que al arribar á Santiago por Julio de 1554 un corsario luterano nombrado en las relaciones insertas (por demás interesantes), Jacques de Sores, sorprendió á la población y sacó á los habitantes más de 60.000 pesos[11]. Carenó con mucha calma sus embarcaciones; adquirió noticias y prácticos; se trasladó á la Habana, desembarcando con banderas desplegadas, y porque algo le resistieron el alcaide de la fortaleza y sus cuatro hombres de guarnición, no sabiendo conducirse el Gobernador ni dándole los vecinos el rescate con que esperaba duplicar el de Santiago, incendió el pueblo, dejándolo por el suelo, destruyó las estancias inmediatas, y con el saqueo y muertes de blancos y negros consumó en un momento la ruina de todo aquello que trabajosamente se había ido levantando en un período de treinta años[12].
Alonso de Sosa escribía entonces con verdad[13]: «Tres ó cuatro navíos de franceses se han hecho tan señores de esta mar, como lo es el Emperador del río de Sanlúcar.»
Cesáreo Fernández Duro.
NÚMERO 271.
(Año de 1509.—Mayo 3, Valladolid.)—Real cédula mandando al Tesorero de la isla Española, Pasamonte, entre otras cosas, que averigüe si hay oro en la isla de Cuba.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 46 vto.)
272.
(Año de 1509.—Mayo 3, Valladolid.)—Instrucciones á D. Diego Colón, encargándole en la señalada con el núm. 31, que averigüe presto si hay oro en la isla de Cuba, como se sospecha, y lo avise.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 47 vto.)
273.
(Año de 1509.—Noviembre 14, Valladolid.)—Real cédula al Tesorero Pasamonte, ordenando se envíen á Cuba personas hábiles y experimentadas, por si hay oro, y que atiendan al buen trato de los indios de la Isla, que son buena gente.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 55 vto.)
274.
(Año de 1511.—Junio 6.)—Real cédula al almirante D. Diego Colón aprobando el asiento que hizo con Diego Velázquez para la isla de Cuba, y encargando dé cuenta de lo que hiciere.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 78 vto.)
275.
(Año de 1512.—Febrero 23, Burgos.)—Cédula al almirante D. Diego Colón ordenando envíe noticias de Cuba, que se esperan con ansia.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 99 vto.)
276.
(Año de 1512.—Marzo 20, Burgos.)—Cédula al almirante D. Diego Colón, manifestando el placer con que se han recibido las noticias de Cuba, por ver que los indios convertidos son más razonables é inclinados á la fe que los de las otras islas. Ha hecho bien Velázquez en decirles que sólo iba á visitarles en nombre del Rey y á convertirlos. Debe continuar tratándolos muy bien, pero estando siempre sobre aviso para que le tengan respeto.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 100.)
277.
(Año de 1512.—Diciembre 10, Logroño.)—Cédula al Almirante y Oficiales de la isla Española, diciendo, entre otras cosas, que estima el Rey las nuevas de que los más de los indios de Cuba se hayan convenido en servir. Encarga que á los que falten los atraiga Velázquez por buenos modos, precediendo siempre los requerimientos á la guerra, y así se haga por punto general en todas las Indias.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 111 vto.)
278.
(Año de 1513.—Enero 23, Valladolid.)—Real cédula al almirante D. Diego Colón, mandando que en las cosas de Cuba que no fueren de justicia, entienda juntamente con los Jueces y Oficiales, porque en lo espiritual y temporal no se hagan los yerros que en la Española y San Juan.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 117.)
279.
(Año de 1513.—Abril 3, Valladolid.)—Poder real otorgado á Diego Velázquez para que, informado de los caciques pacíficos de Cuba, haga su repartimiento atendiendo: primero, á los Oficiales reales; segundo, á los primeros pobladores; tercero, á los que tuvieren cédulas reales, y cuarto, á los que juzgue que mejor los doctrinarán y tratarán.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 120, y t. LXXV, fol. 304.)
280.
(Año de 1513.—Abril 13, Valladolid.)—Cédula al almirante D. Diego Colón, ordenando no se entrometa en el repartimiento de Indios de la isla de Cuba que se ha cometido á Diego Velázquez.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 119 vto.)
281.
(Año de 1513.—Abril 21, La Laguna.)—Real cédula á los Oficiales de la Casa de la Contratación de Sevilla, ordenando envíen dos carabelas para guarda de las costas de Cuba.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 118)[14].
282.
(Año 1513.—Mayo 8, Valladolid.)—Real cédula mandando dar vecindad en la isla de Cuba, con 80 indios encomendados, á G. G. de Ávila, siendo casado, y no siéndolo, que dentro de dos años sea obligado á casarse y lleve la mujer.—(Colec. Muñoz, t. LXXV, fol. 293.)
283.
(Año de 1513.—Junio 12, Valladolid.)—Real cédula á Diego Velázquez mandándole dar vecindad con indios á Hernando de Herrera, que va por poblador á Cuba.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 125.)
284.
(Año de 1513.—Junio 19, Valladolid.)—Real cédula mandando que al almirante D. Diego Colón se den indios en la isla de Cuba como á los Oficiales reales.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 125.)
285.
(Año de 1513.—Junio 19, Valladolid.)—Reales cédulas concediendo licencia á Amador de Lares, para pasar á la isla de Cuba cuatro esclavos negros y diez marcos de plata labrada, y vecindad en dicha isla al mismo Lares, á Diego Bote y á Juan de Alegría.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 125.)
286.
(Año de 1513.—Julio 4, Valladolid.)—Cédula al Tesorero de la isla Española, estimando las noticias que ha enviado de Cuba y lo bien que procede Diego Velázquez. Encárgasele que informe de lo que conviene en dicha isla, y si será bien hacer en ella la fortaleza que se ha pensado.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 127.)
287.
(Año de 1514.—Octubre 19, Valbuena.)—Real cédula á Diego Velázquez encargándole haga nuevos pueblos, ennoblezca la villa de Trinidad y procure bastecer de pan y carne á Castilla del Oro, trate bien á los indios y devuelva á la Española los que de allí huyeron.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 137.)—Extracto.
Continuad como hasta aquí en la pacificacion y conversion de los indios, pues muestran mejor disposicion a la fe que los de la Española. Tengoos en servicio de haber cobrado el hombre y las dos mujeres que habia muchos dias estaban en poder de indios. Decid si ya es tiempo de embiar algunos frailes, pues aunque ese que teneis con vos bautizando es tan buena persona, poco fruto hará solo. Tengoos en servicio los tres pueblos nuevos a mas de la villa de la Asuncion que habiades hecho: continuad en hacer otros cerca de las minas. Ennobleced mucho al de la Trinidad, tanto por sus excelentes minas cuanto por la proporcion de proveer a Castilla del Oro, provincia que procurareis bastecer de pan y carnes con gran diligencia. Bien me parece para los principios el repartimiento hecho, y procurad, por descargo de nuestra conciencia, que se guarden ahí las ordenanzas generales para el buen tratamiento de los indios. Los caciques e indios que mataron a los que vinieron de Castilla del Oro, sean bien castigados: siendo tantos los encarnizados contra españoles quizá convendria tomarlos y enviarlos para servir en la Española. Escribo sobre ello al Almirante y oficiales, y proceded con el parecer dellos, atendiendo a que ninguna alteracion se cause. Todavia trabajad como se vuelvan a la Española los indios que de alli huyeron a esa, pues no sirven y alborotan á los otros. Ved si perdonándolos en nuestro nombre se volverán de su voluntad. Se enviarán algunas cosas de las que pedís en vuestro memorial. Cuanto a la licencia de descobrir otras islas al norte de esa, por ahora curad solo de lo que haceis. Y para que mejor vengan las cosas desa isla, deberá guardarse la misma orden que en la Española, con cuyos oficiales consultareis cuanto haya de hacerse, y me escribireis juntamente con ellos.
288.
(Año de 1514.—Octubre 19, Valbuena.)—Real cédula ordenando que ninguna persona en la isla de Cuba pueda comprar, ó contratar con dinero ú oro del Rey, pena de privación de empleo, inhabilitación para otro y perdimiento de bienes, y que se pregone.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XC, fol. 137 vto.)
289.
(Año de 1515.—Julio 31.)—Carta de Cristóbal Cuellar noticiando á S. A. el envio de 12.437 pesos á cargo de Pánfilo de Narváez y Antonio Velázquez, procuradores de la isla.—Diez mil de estos pesos son de vecinos para que se les ponga en Castilla la ley del oro.—Piensa hacer una torre ó casa de piedra para seguridad de las rentas reales.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXV, fol. 316.)
290.
(Sin fecha.)—Memorial sobre remedio de las Indias presentado al cardenal Cisneros por Fr. Bartolomé de las Casas.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXV, fol. 380.)—Parte relativa á Cuba.
Remedio 1.—Que mientras se toman informes de los indecibles daños de las cuatro islas y se provee de remedio, se mande suspender la pestífera costumbre de servirse de indios los españoles y no se permita traer ninguno de los Lucayos.
No vaya la licencia que agora se envia a Cuba para que hagan el repartimiento, y con mas razon agora que sabiendo la muerte del Rey Catolico lo atribuirán a mudanza, temerán otra y acabarán con los indios por sacar mucho provecho en poco tiempo.
La villa de la Asuncion, primer pueblo de Cuba, hecho entre sierras agrísimas y en costa de mar muy brava, deshágase, porque no puede sustentarse allí sino con sangre de indios como hasta agora.
En la provincia de Iumayei, al puerto que se llama del Principe, ques casi en el medio de la isla, tierra muy buena y de mucha caza y pescado, y de toda manera de comida abundosa, V. R. S. mande que una villa de los españoles que estando yo alli querian hacer, que si no se ha hecho, la hagan en una llanura de más de diez leguas, que llaman alla çabana, que estará del dicho puerto cinco ó seis leguas. Alli pueden llevarse los Lucayos y alli un monesterio de seis Dominicos ó Franciscos que los cuiden y enseñen y atiendan a su mantenimiento por un año que han de holgar, salvo algun trabajo moderado para ejercicio. Pasado el año dénse por compañeros a los labradores. Lo mismo podrá hacerse con los indios de los Jardines que son llamados, uno del Rey, otro de la Reyna, uno a la costa del Norte y otro a la del Sur de Cuba, y son muchas isletas pobladas de indios, que no suelen comer sino pescado solo. A estos se les dará menos trabajo pues no están acostumbrados sino a pescar. Lo mismo se entienda para unos indios al cabo de Cuba, los cuales son como salvajes, que en ninguna cosa tratan con los de la isla, ni tienen casas, sino están en cuevas contino si no es cuando salen a pescar. Llámanse guanahacabeyes. Otros hay que se llaman cibuneyes, que los indios de la misma isla tienen por sirvientes, y casi son asi todos los de los Jardines. Todos estos llévense y dotrínense en aquel monesterio.
En Cuba se supone que cada demora sacarán de las minas cien mil castellanos, al menos en cuatro villas de españoles que puede haber que cojen oro, y es poco, segun lo que en la Española se solia cojer, y segun el oro que hay en Cuba, que en tres ó cuatro meses se cojieron cincuenta a sesenta mil castellanos. Otros cien mil de las labranzas, etc.
291.
(Año de 1516.)—Nuevo Memorial de los agravios e sinrazones que Bartolomé de las Casas, clérigo, dice que se hacen á los indios.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXV, fol. 419)—Parte relativa á Cuba[15].
Dice que cuando en la isla de Cuba los cristianos españoles que alli fueron, fueron muy bien recibidos por los indios, porque les salieron a recibir con mantenimientos, e les dejaban e daban sus casas, e que en la dicha isla en guerra que justa fuese no se mataron 15 ó 20, e que en espacio de tres ó cuatro meses que los españoles los trabajaron en las minas han muerto ó hecho menos siete mil ánimas, a cabsa que los dichos indios no tenian mantenimientos, porque en el tiempo que fueron conquistados no pudieron hacer sus labranzas, hasta año e medio e mas. E despues que la tierra estubo segura y los indios se repartieron a los españoles, con el trabajo que les hicieron pasar por la codicia del oro, a cabsa de ser al principio, e como no tenian los indios aparejos de mantenimientos ni se los daban, e trabajando excesivamente, murieron los dichos siete mil indios.
Dice que con los que traian en las minas se habian muy mal, porque antes que fuese el dia los sacaban a trabajar, e los tenian cavando rodeados de unas piedras muy grandes, lavando el oro, e haciendo asi, trabajando fasta medio dia sin comer y sin beber cosa alguna, les daban á comer grano, e si les daban algun caçabi era tan poco, que no era nada; y con el grano bebian agua llena de tierra e de lodo, e tornábanles luego al trabajo hasta la noche escura sin alzar la cabeza al cielo. E a las noches dábanles a comer e a cenar lo mesmo; e dormían en el suelo. E que a esta cabsa enfermaban muchos e morian; e dice que hubo hombres que cojieron a mill e a dos mill castellanos.
Dice que con los niños e mochachos e mujeres se han habido ansimesmo muy inhumanamente, porque como a sus maridos los llevaban encomendados, no tenian quien les diese mantenimientos, ni los que llevaban a sus padres e maridos les curaban de proveer de mantenimientos, e a esta cabsa murieron muchos dellos.
Dice que las bestias con que acarrean eran los mismos indios a toda manera de carga e peso, e los llevaban cargados a cuarenta e cincuenta e a ciento e a doscientas leguas con cargas de dos arrobas e a dos y media e mas, dándoles muy poco mantenimiento ó casi no ninguno.
Dice que todo lo que S. A. ha mandado guardar por sus leyes, no han guardado ni guardan cosa alguna, salvo las que a los españoles cumple para haber mas indios; antes diz que hacen ordenanzas e dispensaciones contrarias a las leyes e ordenamientos que SS. AA. mandaron guardar, e declara muchas personas a quienes fueron dados indios, los cuales usando mal dellos, e tratándolos asperamente, los mas dellos murieron.
Dice que los hacen trabajar las fiestas e domingos, porque aquellos dias los embian cargados de herramientas a las minas, e que en los dichos dias que son de holgar, porque no les dan nada de comer, andan los indios aquella noche toda e el dia a buscar de comer por el campo, de manera que el dia que habian de holgar mueren e no pierden tiempo de los dias que han de trabajar.
Dice que tienen a los dichos indios sin les dar casas, comiendose de mosquitos, ques un gran tormento, porque estan en cueros, e que con la flaqueza de las hambres lo sienten mas; e que cada e cuando que algun español es penado en pena de 50 ó de 100 peones para adobar algun camino, entiéndese que ha de ser de los indios, e que para 50 ó 60 hombres les dan cuatro ó cinco cargas de cazabi ó maiz para ocho dias de estada e tres ó cuatro de ida e venida, e que les hacen traer barcos por la mar de 50 e de 100 leguas a remo, e por no les comprar e dar de comer, mueren de hambre.
Dice que les toman sus mujeres e se las tienen por mancebas, e los azotan e punen muy cruelmente, e les dan humo á narices, dándoles nuevos generos de tormentos e azotes, e porque hallan menos piedad en los visitadores no se osan quejar.
292.
(Año de 1517?)—Tercer Memorial que se supone de Fr. Bartolomé de las Casas, refiriendo los abusos hechos en las islas Española, Fernandina, San Juan y Jamaica.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVI, fol. 1. Extracto de la parte de Cuba.)
El secretario Lope de Conchillos firmó del Rey merced para sí de trescientos indios en la isla de Cuba y otros tantos en las otras, que son mill e doscientos.
Impetró por merced la escribanía mayor de las minas y demas del salario y de cien indios que hizo dar a Baltasar de Castro, su teniente, lleva de cada uno de los que van a sacar oro, tres reales.
De señalar los indios que vienen de otras islas lleva en la de Cuba un tomin, que es dos reales.
Proveyó en Cuba por veedor a uno que se dice Vega, con salario, e mas trescientos indios.
Diego Velazquez fue puesto por teniente del Almirante, e conformandose con Pasamonte y con el favor de Conchillos, ha hecho para sí grandes haciendas e enviado poco ha seiscientos castellanos a Conchillos e a Pasamonte, diciendo que lo han sacado sus indios, siendo de lo suyo propio, porque le sostengan.
(No trata mejor á Ojeda, Nicuesa, Ponce de León jueces de residencia, etc., etc.)
293.
(Año de 1517.—Noviembre 11.)—Los oficiales de la Casa de Contratación avisan la llegada de dos carabelas de Cuba con 15.000 pesos enviados por Diego Velázquez para su Alteza. En otra carta avisan la remisión de otros 6.000 pesos, y que de allá piden ornamentos para las iglesias, que son siete, dos carabelas latinas de porte de 40 toneladas, herramientas y otras cosas.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t, LXXVI, fol. 24, vto. Extracto.)
294.
(Año de 1517.—Diciembre 16.)—Autos de almoneda, posturas y pujas de las ventas del almojarifazgo de la isla Fernandina.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVI, fol. 24, vto. Extracto.)
Ante Diego Velazquez, Alcaide y repartidor de los indios por sus Altezas y teniente del Almirante y ante Amador de Lares, contador real y Alonso d'Escalante, escribano, se hizo pregon. En Madrid se hizo primer remate por 13.200 pesos en seis años, que son al año 2.200, a favor de Gaspar de Santa Cruz, almojarife de Sevilla: sobre ella se dió Real cedula a 30 de Marzo de 1517, firmada por el Cardenal gobernador. En Cuba Pedro Jerez pujó hasta 20 mil pesos por los seis años. Se resolvió poner la venta en fieldad hasta ver los autos.
295.
(Año de 1518.—Abril 10, Aranda.)—Provisión concediendo escribanía del número de Cuba á Martín de Solís.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVI, fol. 154. Extracto.)
296.
(Año de 1518.—Septiembre 1.º, Zaragoza.)—Provisión concediendo escribanía de número en la isla de Cuba á Vicente López.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVI, fol. 154. Extracto.)
297.
(Año de 1519.—Mayo 31.)—Carta del Gobernador y oficiales reales al Rey, avisando envían 4.000 pesos de derechos del oro fundido, granjerías y otras cosas.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVI, fol. 157. Extracto.)
298.
(Año de 1519.—Septiembre 19.)—Carta del Gobernador y oficiales reales al Rey informando que la fundición del oro cogido en la última demora dió 104.958 pesos, de los que han pertenecido á su Alteza 25.581, y además 1.564 de penas de cámara: se enviaron 12.000 castellanos en tres naos que salieron en Mayo, Junio y Julio, y ahora van 9.000. Han muerto algunos indios de pestilencia, mas no tantos como en la isla Española por el cuidado que se ha tenido. Piden moneda y vestuario para los indios; que se mande hacer en Santiago fortaleza y Casa de Contratación, para lo que tienen materiales. Murió el Contador, y en tanto se provee sirve el oficio Andrés de Duero.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVI, fol. 157. Extracto.)
299.
(Año de 1520.—Abril 30, Coruña.)—Título de Contador de la isla Fernandina á Pero de Paz en la vacante ocurrida por muerte de Amador de Lares.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVI, fol. 207, vto. Extracto.)
300.
(Año de 1520.—Agosto 20, Valladolid.)—Cédula del Cardenal Adriano mandando se dé una campana á Fr. Pedro de San Martín, dominico y procurador de los que residen en la isla Española, por cuanto dice que pensaban pasar á fundar monasterio en la Fernandina.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVI, fol. 206, vto. Extracto.)
301.
(Año de 1521.—Enero 20, Tordesillas.)—Real cédula ordenando se paguen á D. Juan de Ubite, obispo de Cuba, los diezmos en oro, en las fundiciones, según concertaron con él los vecinos de Santiago.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. XCII, fol. 115.)
302.
(Año de 1521.—Abril 30.)—Requerimiento de Diego Velázquez al Licenciado Zuazo, Teniente de gobernador por el Almirante, para que no se entrometa en nombrar visitadores de indios, dar licencias á éstos, ni otras cosas que le tocan como repartidor.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVI, fol. 257, vto. Extracto.)
303.
(Año de 1521.—Julio 10, Santiago.)—Poder que Diego Velázquez da á Manuel de Rojas, su primo, para que sea procurador en corte, le procure merced y confirmación de las que tiene y siga los pleitos que tiene sobre deudas.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVI, fol. 258. Extracto.)
304.
(Año de 1522.)—Memorial del obispo de Cuba exponiendo que cuando se le hizo merced de aquel obispado se ordenó fuera anexa la isla de Jamaica, y desta forma se pidió al papa León X que hiciese la creación. Algunos, por vías cautelosas, han apartado dicha isla y hacen de ella una Abadía que se proveyó al tesorero Matienzo. Ahora, habiendo muerto el Abad Matienzo, suplica se pida al Papa que la anexe al obispado. Decretado: No ha lugar.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVI, fol. 205. Extracto.)
305.
(Año de 1523.—Febrero 13, Valladolid.)—Cédula dada á petición de Juan Mosquera, procurador de la isla Fernandina, mandando tomar informes de personas para prestar cantidad con que puedan hacer ingenios de azúcar.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVI, fol. 308. Extracto.)
306.
(Año de 1523.—Febrero 13, Valladolid.)—Título de regidor de la villa de Trinidad á Gonzalo de Escobar.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVI, fol. 308. Extracto.)
307.
(Año de 1524.—Febrero 20, Vitoria.)—Cédula real, por cuanto á petición de los procuradores de la isla se ordenó que no pudiese haber en ella procuradores ni abogados, se dispensa ahora que pueda haber dos procuradores para fenecer ciertos pleitos y nada más.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVII, fol. 28. Extracto.)
308.
(Año de 1524.—Febrero 20, Vitoria.)—Cédula real, por cuanto ni el presente Obispo de Cuba ni su antecesor han ido á la isla, mandando envíe persona que con sus facultades consagre las iglesias y administre la Confirmación—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVII, fol. 28. Extracto.)
309.
(Año de 1524.—Marzo 18, Burgos.)—Cédula dada á petición del contador Pero de Paz, concediendo una casa en Santiago para ciertos Dominicos que quieren fundar allí convento.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVI, fol. 308. Extracto.)
310.
(Año de 1524.—Abril 16, Burgos.)—Título de beneficiado curado de la iglesia de Santiago, vacante por muerte del bachiller Antonio de Pliego, á favor de Juan Moriano.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVII, fol. 28.)
311.
(Año de 1524.—Octubre 18.)—Información hecha en la ciudad de Santiago ante el gobernador Manuel de Rojas de la llegada de la carabela San Antón su capitán Rodrigo Manzanas, que es de la expedición de Gil González Dávila, y lo que dijeron sus tripulantes sobre llegada á las Higueras del dicho Gil González Dávila y Cristóbal Dolid, ocurrencias y dichos.—(A. de I.—Copia en la Acad. de la Hist., colec. Vargas Ponce, t. LIV, pág. 835.)
312.
(Año de 1525.—Septiembre 25, Santo Domingo.)—Autos que á petición de Bernardino de Quesada, alcalde, del tesorero Pero Muñoz de Guzmán y del regidor Andrés de Duero dieron los oidores de la Española al licenciado Altamirano.—(Acad. de la Hist., t. LXXVII, fol. 152. Extracto.)
313.
(Año de 1527.—Mayo 31, Santiago.)—Cartas del alcalde Bernardino de Quesada y de Andrés de Duero á la Audiencia de la Española, quejándose del alboroto que Gonzalo de Guzmán promovió por prender á un genovés que en una nao llevó ciertos esclavos negros sin licencia. Dicen haber sido la causa de la persecución porque no le quiso fiar algunos esclavos, que por lo demás solía consentir estos delitos. Que el genovés se refugió en la iglesia de donde le sacó Gonzalo de Guzmán arrastrando.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVIII. fol. 20.)
314.
(Año de 1527.—Junio 14, Valladolid.)—Real cédula mandando que, por cuanto algunos vecinos de la isla compran, renuncian, venden y traspasan unos en otros los indios de repartimiento en contravención de las Ordenanzas, que se guarde lo dispuesto en el repartimiento que hizo Diego Velázquez el año de 1522.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVIII, fol. 20.)
315.
(Año de 1527.)—Testimonio á pedimento de Gonzalo de Guzmán, gobernador, heredero del Adelantado Diego de Velázquez, de cierta declaración del bachiller Rodrigo de Madrigal, acerca de los 3.000 pesos que había de cobrar de la herencia del dicho Velázquez.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVIII, fol. 20.)
316.
(Año de 1529.—Julio 28, Santo Domingo.)—Carta del obispo electo de la isla Española al Emperador, contestando á lo que se le manda respecto á Cuba.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVIII, fol. 124 vto. Extracto.)
Le ha mandado S. M. que vaya a la isla de Cuba a tomar residencia al Teniente gobernador por treinta dias, pasados los cuales le vuelva la vara, y que en ese término cobre las deudas sin notable daño de los deudores. Ni su salud, ni lo largo y peligroso del viaje, ni el ningun fruto de ir por treinta dias, tiempo que no alcanza para hacer saber la residencia en las villas de la isla, le permiten cumplir lo que S. M. manda. De alli a Santiago de Cuba hay doscientas leguas, y la vuelta es mas larga que de Santo Domingo á España. De Santiago á San Salvador hay 105 leguas; a la Trinidad 150; a Santi Spiritus 150; a Puerto Príncipe 80; a la Asuncion 55; a la Habana 350; caminos fragosos, sin agua ni mantenimientos y peligrosos por los indios alzados. Por mar es menester mucho tiempo, porque a causa de no ser limpias las costas se ha de navegar en canoas. En las deudas hay mil dificultades.
317.
(Año de 1530.—Septiembre 15, Santiago.)—Carta de los oficiales reales á S. M. dando cuenta de ocurrencias.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXVIII, fol. 284 vto. Extracto.)
El Gobernador ha cuatro años que sirve el oficio de veedor sin asistir por su persona, sino por la de un sobrino, lo cual no conviene. Del tesorero Nuñez de Guzman no puede cobrarse el alcance porque el Gobernador casó con su mujer. El cuño no quiso darle para meter en el arca de las tres llaves hasta cuarenta dias despues de notificarle la cedula. Envian 700 pesos de las rentas rezagadas que cobró el obispo D. Juan Ubite y el proceso para que se determine en el Consejo.
La merced de pagar el oro al décimo se acabó en 28 de Julio. Por cédula de Burgos de 15 de Febrero de 1528 se manda pagar al año primero siguiente el octavo. Por otra de Toledo de 15 de Enero de 1529, que cumplido el tiempo del décimo se pague al quinto, sin mentar la del octavo; conforme a este han pedido desde el 28 de Julio, pero Gonzalo de Guzman ha sentenciado sea valedera la merced del octavo.
Tres leguas de la ciudad está el cerro del Cardenillo y nunca se habia hecho experiencia de lo que tenia, hasta que en una nao de Nueva España llegó un maestro de hacer campanas, paisano del Gobernador; fue a verlo y trujo algunas piedras de que se sacó cobre; queria el Gobernador dar licencia general para sacarlo, y ellos lo impidieron, sabido que todos los veneros pertenecen a S. M., hasta que provea. En la experiencia resultó que de ocho quintales de piedra sale uno de cobre. Envian treinta libras de cobre fundido y dos quintales de piedra.
De las cédulas de S. M. estan por cumplir, la de tomar cuentas al Tesorero difunto; la de confiscar los negros que llegan sin licencia, la de que los casados se vayan, o traigan sus mujeres, la de que el Gobernador visite los pueblos de dos en dos años y la de que ningun vecino tenga mas indios de los que consienten las ordenanzas.
Aunque S. M. tiene prohibido que se saquen esclavos de Nueva España, se sacan, y a la isla han venido algunos: los han avaliado y cobrado 7½ por ciento, como de los negros que llegan de Castilla. Los dueños han movido pleito, el Gobernador dió sentencia que fuesen francos, y la Audiencia la ha confirmado.
Habrá cuatro años, un Carreño y Esteban Basiñana, ginovés trujeron de Cabo Verde cuarenta negros con licencia; luego 75 con licencia para solos 40, ofreciendo pagar derechos por los sobrantes. Recibiéronlos por la gran necesidad que habia, consintiendolo Gonzalo de Guzman, pero luego tuvo cierta diferencia con Basiñana, y por su causa sucedió lo del cabildo, cuando quebró la vara al alcalde y prendió a los regidores y los sacó de la iglesia. Deste enojo procedió la cédula de confiscar los negros traidos sin licencia.
El obispo aun no ha nombrado la persona que manda S. M. para recibir las limosnas destinadas a la iglesia; está enojado y amenaza por los informes que de él se han dado. Ello es que ha comprado y traido varias cosas, y a su sobrina; señal que le sobran dineros.
Despues de haber sacado de la isla preso á A. de Escalante por hereje, Pero Nuñez de Guzman hizo ejecucion en unas casas que tenia por ciertos pesos que debia a S. M., y habiéndole condenado despues de cuatro años, las han pedido los jueces.
Firman Lope Hurtado.—Pero Paz—Hernando de Castro.
318.
(Año de 1533.—Junio 20, Madrid.)—Sentencia de apelación en el juicio de residencia de Gonzalo de Guzmán.—(Colec. Muñoz, t. LXXXIX, fol. 47. Extracto.)
Por Provision fechada en Ocaña a 27 de febrero de 1531 se nombró al Ldo. Juan de Vadillo, oidor de la Española para tomar residencia a Gonzalo de Guzman, teniente de gobernador de la isla de Cuba por el Almirante. Vadillo fue recibido en Santiago a 7 de noviembre. Los cargos que hizo a Guzman eran: que consintió pecados públicos, blasfemos, jugadores, amancebados, etc. Recibió dádivas, fue parcial, no cumplió varias providencias y cédulas, especial la de que no saliese vecino ninguno a tierras nuevas, la de servir por su persona el oficio de Veedor, la de enviar sus mujeres a los que las tenian ausentes, la de no tomar indios para sí, sus deudos, parientes y criados; que sin tener facultad proveyó escribanias echó sisas y repartimientos; que no guardó las ordenanzas de los indios en el proveerlos a los no casados, conquistadores ni menores; que maltrató los oficiales reales sobre avaliaciones y tomó para sí sin paga, etc., etc.
Se le hacen en la sentencia varias condenaciones, y sobre muchos cargos se le remite á S. M. Apelado al Consejo se modera mucho la sentencia y se alijeran las penas. Diose por Conde, Beltran, Carvajal, Bernal y Peñalosa.
319.
(Año de 1536.—Enero 11.)—Real cédula mandando aplicar á la iglesia de Santiago la vacante del obispado.—(Acad. de la Hist. Índice general del Consejo de Indias, fol. 331 vto.)
320.
(Año de 1536.—Marzo 27.)—Real cédula concediendo la vacante de la iglesia de Santiago al obispo electo Fr. Diego Sarmiento.—(Acad. de la Historia. Índice general del Consejo de Indias, fol. 331 vto.)
321.
(Año de 1537.—Mayo 31.)—Carta de Juan Velázquez noticiando como entró en la Habana un corsario francés.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXXI, fol. 66 vto.)
Dice haber escrito tres meses antes como entró en el puerto un corsario francés y tomó las naos de él, y que se estaba allí con pensamiento de esperar las naos de Nueva España y tierra firme y saquear la villa. Que se pensó echarle á fondo por medio de indios y negros zambullidores, y oliéndolo el corsario se marchó y no se ha visto más. En 2 de Mayo llegó un navío de Nueva España habiéndose perdido otros dos de su conserva.
A requerimiento del Maestre guardó el oro mientras él va con su nao a España a dar aviso que envien por él con seguridad. Suplica se provea de artilleria y municion aquel puerto, do concurren las naos de Nueva España y Tierra firme con mucho oro, y peligra.
322.
(Año de 1538.—Abril 16.)—Real cédula mandando repartir, entre el obispo y la iglesia de Cuba, los productos de la vacante del Obispado que á uno y otra se concedieron en junto por otras cédulas de 11 de Enero y 27 de Marzo de 1536.—(Acad. de la Hist. Índice general del Consejo de Indias, fol. 331 vto.)
323.
(Año de 1538.—Abril 6, Habana.)—Información hecha ante el alcalde por Lope de Aguirre en probanza de venir de Tierra firme con varias escrituras para Castilla en el navío San Juan de Santander, que se perdió á cinco leguas de este puerto.—(A. de I., 53, 1, 10.)
324.
(Año de 1538.)—Sebastián Rodríguez, en nombre de Diego Pérez, capitán de un navío, pide se le conceda escudo de armas por haber defendido la ciudad de Santiago de un corsario francés que intentaba saquearla, luchando un día y una noche.—(A. de I., 53, 1, 10.)
«Muy poderosos señores=Sebastian Rodriguez en nombre de Diego Perez, capitan y señor de su navio nombrado la Madalena dice: que al tiempo que un navio de franceses fue al puerto de Santiago de Cuba y querian saquear y quemar el dicho pueblo, se hallo el dicho Diego Perez con su navio surto en el dicho puerto y peleo con el dicho navio de franceses un dia y una noche, y le mato muchos onbres y peleo tan bravamente con el hasta que se le fue huyendo, de cuya causa sy el no se hallara en el dicho puerto y no hiziera tan gran resystencia, el dicho pueblo se quemara y saqueara, lo qual no se hizo á su causa; y demas desto, demas de treynta años a esta parte a hecho otros muchos servicios a su Magestad, como todo consta y parece por esta provança e ynformacion que a pedimiento del procurador de la ciudad de Santiago de Cuba fue hecha, y para que vuestra Magestad remunerase los señalados servicios que hizo el dicho Diego Perez, para que la dicha cibdad no se quemase ni saquease, y los servicios que a hecho otros que por la dicha provança consta, suplica a vuestra Magestad que en remuneracion (..... roto .....) que de perpetua memoria del y de tan señalado servicio como (..... roto .....) merced de le dar y por (..... roto .....) estas que aquí van señaladas el leon y el lobo alzados, en memoria de como peleo como un leon con el dicho frances hasta que lo hizo yr huyendo y las tres flores de lis en memoria de la vitoria que huvo de la dicha nao francesa, y los arboles y las aguas en memoria de que el dicho Diego Perez tomó por remedio para la dicha victoria de encallar su nao entre los dichos arboles, por que la nao francesa hechava un batax lleno de artillería para la combatir por otra parte, y encallada, ni la nao ni el batax fueron partes para executar su propósyto, y en la orla de las dichas armas unas bombas de fuego en señal y memoria de muchas bombas de fuego que echó dentro en el navio frances, por donde huvo vitoria contra él, en lo qual demas de remuneralle parte de lo que sirvio le hara merced y siempre se animara a hazer mayores servicios a vuestra Magestad viendo que le son remunerados los que a hecho.—Sebastian Rodriguez=Entre dos rúbricas=»
325.
(Año de 1538.—Mayo 21.)—Carta de los oficiales reales refiriendo el combate con el corsario francés.—(Extracto. Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXXI, fol. 120 vto.)
Dicen que el navio nuestro estaba cargado de azucar y cueros, y si no por él, fuera quemado y robado el pueblo. Piden artilleria, etc., y que no teniendo propios la ciudad, se les permita echar sisa para tales gastos. Suplican se mande hacer un fuerte para defender el desembarcadero de la ciudad.
326.
(Año de 1538.—Mayo 27, Santiago.)—Cartas de Hernando de Castro y Gonzalo Hernández con relación de ocurrencias.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXXI, fol. 120 vto. Extractos.)
No envian con Diego Perez 5.000 pesos que hay en el arca, por el riesgo de tantos corsarios y por el mandato de no enviar oro sino en naos de Armada.
En Octubre pasado recibieron, entre otras, una cédula de 9 de Marzo para que no oviese Almirante en la isla y mas adelante un privillejo despachado nueve dias despues derogando dichas cédulas.
Habrá ocho meses llegó al puerto un navio cargado de conpey, ques como pez y sirve en su lugar para reparo de los navios. Hay veneros dello en la isla y esta es la primera barcada que se ha traido.
Vino una nao francesa con mas de 80 hombres de guerra; y habiendo surgido junto al muelle tuvo combate con la de D. Perez. Lo refieren; piden artilleria y que no teniendo propios la ciudad se les permita echar sisa para tales casos y que se haga un fuerte para defender el desembarcadero.
En la demora pasada se fundieron 12.869 pesos de oro. De doce años acá no ha habido ninguno en que tan poco se haya cogido. Saliose la gente de las minas por temor de ciertos indios que, habiéndose alzado, mataron por setiembre y octubre ocho españoles y mas de cuarenta indios mansos.
El tesorero Lope Hurtado es vuelto a la isla y trujo un clérigo por ejecutor de orden de los Inquisidores, para que se le devolviesen sus bienes secuestrados. Les obligó, con censuras, a entregarle hacienda de V. M., depósitos, libros y escrituras.
De la villa de Baracoa escriben como en este mes llegaron 23 ó 24 cimarrones, quemaron las casas e iglesias y quisieron hacer bando á los indios mansos, pero estos, por el contrario, se han propuesto hacerles guerra por sí solos y son idos a ello.
327.
(Año de 1538.—Julio 17.)—Carta de Lope de Hurtado con noticias del vecindario de Santiago, del Obispo y del Adelantado. Extracto.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXXI, fol. 121.)
Esta ciudad, mas es verdaderamente aldea de 20 vecinos y los 12 mercaderes, los cuatro oficiales y los otros cuatro para ser alcaldes. Ahora es muerto un regidor de 7 que éramos.
Los oficiales, mis compañeros, que me han puesto pleito por las fianzas de mi oficio, y no me lo permiten usar, han dado al Obispo desta isla, que entró bravo, 290.000 mrs. que V. M. mandó dar á la iglesia.
El Adelantado pide 4.000 pesos para empezar la fortaleza del Habana.
Suplico que el Consejo de Inquisicion de Sevilla castigue lo que me ha fecho el Dean. El Obispo D. Diego Sarmiento le ha favorecido con su viaje a Castilla.
328.
(Año de 1538.—Julio 20, Santiago.)—Gonzalo de Guzmán noticia la entrada de un corsario francés, no obstante las condiciones del puerto, que describe; no ha habido navío en diez meses, para avisarlo; le combatió otro navío español; necesitan artillería; se levantó una cuadrilla de indios é hizo varias muertes. Los vecinos de Bayamo tratan de trasladar la población: han fallecido muchos de dolencia. Llegó el Adelantado Hernando de Soto.—(A. de I.—Audiencia de Santo Domingo.—Papeles por agregar[16].)
Sacra Cesarea Catolica Magestad.=yo e escripto a vuestra Magestad todas las veces que hasta agora se a ofrecido navio, ansy yendo desta ysla, como por la via de la Española e aun de la Nueva España. De diez meses aca, por ninguna destas vias se a ofrecido navio, por que tenemos por tan continos a los franceses, que a pocos cabos de los que aca son puertos seguidos a avido que no ayan topadolos y en algunos hecho daño o en los mas; paresceme que anda la cosa dellos muy desvergonçada e muy atrevida.
El puerto desta cibdad de Santiago es tan cerrado que no tiene de entrada un tiro de piedra, e aun pequeño, del un cabo questa un peñol alto e junto a el es lo mas hondable, por manera que todos los navios que entran en el no pasan mas apartados del de una lança, que desde arriba del y de la ladera, a pedradas podrian hazer mucho dapño a qualquier navio que entre. Y despues que pasa deste, entra por otros ancones de sierras, y de que a pasado esto, sale á la anchura del puerto y va desde alli legua e media por este ancon hasta llegar al pueblo que esta en la costa del. Del otro cabo son unos peñascos mas baxos. Es tan seguro para quien tiene notiçia dél, que no le ay en todas estas partes ninguno, mas juntamente con esto, para quien no le sabe es tan temeroso, por que puestos en la mar a la boca descubre luego otro peñasco questa frontero, por manera que no se puede ver la baya, y por esto me parescia a mi que estavamos seguros de que osaria entrar frances dentro. Mas acaeció que en quatro de abrill que paso, salio un vergantin deste puerto, y yendo seys o siete leguas de aqui topó en la costa un navio grande frances de tres gabías, y metio velas tras el vergantin y de que se le junto a tierra, fue tras el su barco a remo y vela y con ciertos tiros de artilleria tirado, por manera que a la entrada del puerto le tomó, y como las velas que tenemos alli en el peñol nos avian dado nueva de navio, enbiamos una barca á toda priesa a que supiese que hera y llegó a tienpo questava despojando el barco, del qual tomaron a toda la gente que llevava y dexaron el vergantin, y con el maestre deste vergantin, otro dia de San Lázaro, entro en este puerto con una sobervia y una velamen de navio que parescia que nos avia de llevar todo el pueblo. Estava a la sazon en este puerto Diego Perez, vecino de Sevilla, capitan y piloto de un navyo suyo, que descansadamente pudiera caber en el del frances, y como vio venir el navío, juntase a tierra y çabordó el suyo junto al muelle, y como el frances le vio, adereça contra el por enbestille, y como era baxo, toco y tirose afuera y surge un tiro largo de piedra del, y en esto era tanta la priesa de jugar de artilleria de anbos, que no se daba punto despacio. Duró esta pelea de anbos desde una ora antes de medio dia hasta dos oras de noche. En todo este tienpo no falto el uno al otro de tirarse e responderse. Diole mucho favor a Diego Perez que estavan dos tiros en tierra que tanbien le fazian mala obra al frances. Despues de llegados, dos oras de noche, el navio frances echo una toca e apartose un poco que no se podia ansy tirar, e a media noche da sus velas y con el terral sálese del puerto. Mató el frances a Diego Perez tress onbres y destrozole mucho el navio, e mató Diego Perez al frances ocho o diez onbres, por que alli luego el mismo dia de mañana hallaron los tress y otros fallaron en el mismo puerto abaxo e a la boca del puerto hechas ciertas hoyas donde enterraron otros. Hicieron mas daño, questava un navio cargado de caçavi mafyz para Tierra Firme y pusieronle fuego: quemose todo. En lo que toca a lo de Diego Perez, se dezir a vuestra Magestad que lo fizo tan sabia e osadamente, que no se halló en quanto duró este tienpo de la bateria, que bolviese el rostro ny se quitase de sobre sus tiros, por que aunque tenga artillero, el se era el capitan y artillero: bien creo que sy vuestra Magestad mandara fazer ynformacion de su denuedo y esfuerço de aquel dia, que le hiziera mercedes. El navio anduvo despues siete o ocho dias por sobre este puerto y de aqui dizen que tiró la buelta de la Favana. E dado quenta a vuestra Magestad desto porque se a de dar y por que sepa la miseria desta cibdad e ysla, que no queda en ella un tiro de artilleria ny un grano de polvora, quel uno de aquellos tiros era de Diego Perez. Armas no ay honbre que tenga de una espada arriva, que lanças no las tienen todos. Dezillos haced rostro que salen franceses, responden, estoy desarmado. Vallestas no ay ocho en Santiago; arcabuz y escopeta no ay ninguno. Y es tan aparejado para defender el salto del muelle, que treynta onbres lo defenderian a ciento; digo si fuesen onbres, mayormente que ay fartos negros que para el proposyto farian mucho con piedras, y creo que sy no oviera la resistencia de Diego Perez, que sy saltaran en tierra cincuenta honbres, quemaran el pueblo y creo que quemado él no le queda ysla a vuestra Magestad de Cuba.
Agora quando fue destas partes el capitan Basco Nuñez Vela por cierto desastre que ovo un navio con otro, se ovo de abrir el uno dellos, el qual vino aportar a la cibdad de Santo Domingo: venia tan lleno de artilleria que nos an certificado que traya mas de quatrocientos tiros de fuego entre chicos e grandes, con mucha munycion y gran cantidad de polvora. Muy gran merced fará vuestra Magestad a esta su cibdad e ysla que de los tiros gruesos mande dar para ella media dozena y de los otros algunos tambien Nos hara grand merced que mande traer a ella cincuenta o cien ballestas y quel governador las reparta estas por sus dineros con todas las costas que hizieren que son mucho menester para seguro del pueblo e ysla.
Demas desto, o porque no a avido governador o porque los yndios lo tienen ya de costubre, este mes de otubre que paso se levanto una quadrilla de yndios, e como los españoles que están por el campo y las estancias estaban descuydados, mataron doze o treze españoles e a otros yndios mansos e negros, por manera que para esto e otras cosas que los franceses nos an fecho e facen, a avido grand necesidad de dineros y no fallamos otro remedio syno echar sisa sobre nosotros, de mas de que a un año que todos los dias por rueda tenemos dos velas en la boca del puerto; suplico a vuestra Magestad sea servido de mandar aprobar la sysa hasta en trezientos pesos, pues nosotros los que la fazemos echar, somos los que mas pagamos della.
El pueblo de San Salvador del Bayamo está de aqui veynte e cinco leguas, y es despues deste el mejor pueblo de la ysla, y esta en mejor comarca para la poblacion de ella que puede estar: agora como an visto los vecinos de aquella villa el contrato de Tierra Firme, a los tomado codicia para contratar el pueblo, de mudar el pueblo de alli veinte e cinco leguas, que faziendose ansy, hazen muy mala obra a toda la ysla y los que mas an de perder an de ser ellos, porque dexando sus casas, quando acaben de fazerlas aculla, no ternan yndios ny que comer. Mande vuestra Magestad, sy fuere servido, que no se muevan, por que aun para las rentas de vuestra Magestad es dañoso, que eso poco que suelen dar de quinto, se perderá, porque alli no llevan fyn de echar yndios a la mina, syno entender en labrar para que vendan, y criar puercos.
En los españoles a avido este año pasado en esta cibdad muchas dolencias, que nunca tal en ella vieran, que an faltado muchos vecinos; la otra gente esta buena bendito nuestro Señor.
En siete de junyo llego a este puerto el adelantado don Hernando de Soto con seys pieças de navios e con muy lucida gente, hasta quinientos onbres, que dizen que son todos. Saltaron en este puerto y se aposentaron en esta cibdad y en las estancias de los vecinos della, de lo qual todos an recebido gran fatyga, por que como a este puerto acuden siempre muchos navios de la costa de Tierra Firme, la mayor e sola grangeria que tienen los vecinos desta cibdad es vendellos todos los bastimentos que grangean y tienen, y desta cabsa y de aver sydo este año muy esteril, nos fallo tan pobres de comyda, que aun para todos los vecinos faltava, e acaeçe que sy el pueblo tenia necesydad della, el la traya tanta que me paresce que no podrá facer la guerra ni pacificacion no abundando de comida, y junto con esto menos cantydad de dineros para proveerse de donde quiera que la aya; lo que he sentydo del es que quiere esperar en esta ysla hasta que se pueda remediar de una o de otra parte, y en verdad que los vecinos an pasado e pasan gran fatyga en la comyda que a su costa les dan a toda su gente. A fueras desto yo veo abilidad e tan buena manera en su persona, que creo que fará mas fruto que los pasados. Quiera Dios que no sea tan en perjuicio de la ysla que los vecinos della no la ayamos de dejar, por que demas de avelle mantenido e mantenerle su gente, sabemos que nos an de sacar de los moços e algunos vecinos, que sin ellos podemos dexallo todo y bivir mal en la tierra, y él lleva los ojos y el pensamiento tan puesto en la Florida, que se le dara poco por la perdida desta. No podemos dexar de dar grandes quexas por lo presente e por lo que tengo dicho, que esperamos mayormente que de cada dia fazen mas dapños los yndios alçados, y despues quel dicho Soto vino, an fecho harto daño, por manera que quando mas necesidad tenya la ysla de socorro, la biene mas perdicion por que estamos ciertos que en estos ocho meses no puede salir de aqui, e no aviendo que comer para los naturales, dar ellos de comer a su costa quinientos ombres, y aquel remedio se le busque, no puede syno venir tarde.
Arriba hago saber a vuestra Magestad lo que acaecio en este puerto con un navio frances e como de que fue la buelta de la Havana, paresce que llegó alla en quatro deste mes de mayo e como yva solo, tomolos tan descuydados, que los robó todo el pueblo y fue de arte que aun algunos vecinos no pudieron salvar los dineros que tenian. Despues de averle todo saqueado, pusyeron fuego al pueblo, que no dexaron en el una estaca que no quemaron, y la yglesia. Tanbien tomaron tres o quatro navios sin la gente, por que se acogeron con las barcas a tierra. Aqui pensamos quel adelantado Soto truxera algun artilleria y municion y que nos dexara alguna, y creo que antes le falta, por manera que queda este puerto syn un tyro de artilleria ny municion nynguna sy vuestra Magestad no nos manda socorro de alguna de la que ay en Santo Domingo de la Española. Gran merced faria vuestra Magestad a esta cibdad e ysla en mandarla facer una fortaleza por que la necesydad que della tyene es grande.
Nuestro Señor la ymperial y Real persona de vuestra Magestad guarde y prospere en su santo servicio con acrecentamyento de mas ymperios e reynos como vuestra Magestad desea y deseamos sus criados y vasallos. Desta su ysla Fernandina, de la cibdad de Santiago, a veynte dias del mes de julyo de IUDXXXVIII años.
Criado y vasallo de vuestra Magestad que sus ymperyales pies y manos beso,=Gonzalo de Guzman.=Hay una rúbrica.
329.
(Año de 1538.—Julio 26, Santiago.)—El cabildo de la ciudad participa ocurrencias.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXXI, fol. 121. Extracto.)
En 7 de Junio llegó al puerto el Adelantado don Hernando de Soto con cinco navíos con 600 hombres, para conquistar la Florida, y proveido gobernador de la isla. Hubieron gran contento. El está ordenando su jornada. Presentó por su alcalde mayor al Licdo. Bartolomé Ortiz.
Mientras el corsario frances y D. Perez se lombardearon, por Abril, los más vecinos se fueron á sus estancias á poner en cobro sus mujeres y hacienda, por no haber resistencia en la ciudad. Tienen nueva que dicho corsario, habiendo ido á la Habana, quemó pueblo é iglesia, tomó cantidad de oro de difuntos y armada y hizo otros daños. Si no se provee de remedio, peligran esta iglesia y casas de piedra, que si una vez se destruyen, tarde volverán á hacerse.
De ocho meses acá hacen mucho daño en la isla 20 ó 30 cimarrones. Al punto que vino el Adelantado envió cuadrillas contra ellos; una de aquí, otra de San Salvador, mas hay falta de armas; convendría proveer de Sevilla hasta 50.000 mrs. la mitad de ballestas y la mitad de lanzas y rodelas. Pagarán su importe.
Suplican se mande hacer allí una fortaleza, como en la Habana.
El Obispo llegó diez ó doce días después que el Adelantado. Se han alegrado.