Aristocreón fue un filósofo estoico griego, sobrino y discípulo de Crisipo de Solos, que vivió hacia fines del siglo III a. C. e inicios del siglo II a. C.. Apreciado por su tío, quien se encargó de su educación, le dedicó una decena de obras. Tras la muerte de este, Aristocreón se convirtió en guardián de su memoria. Por otra parte, el conocimiento que la crítica moderna tiene de Aristocreón se complementa con el descubrimiento de dos decretos atenienses que le rendían honores. Así, se bosqueja la figura de un hombre tan dedicado a su ciudad de Atenas como a la memoria de su tío.