Ikkyū fue un excéntrico monje Zen japonés, importante como poeta y por su influencia en la evolución de la ceremonia japonesa del té. Destacó por su vivaz oposición al celibato y el ascetismo de sus pares, llegando a exaltar el consumo de alcohol y las relaciones sexuales con amantes, prostitutas y otros monjes como partes inextricables del camino espiritual.